viernes, 30 de mayo de 2014

Capítulo 2 de Las Crónicas de Érdwill 1





EL SEÑOR OSCURO


    Jónnar regresaba a lomos de su dragona Áfritta a informar a su señor. Además, junto a él venían los eeries con los otros dragones. Y tras éstos, por tierra, regresaban Cónnor y su ejército, los damneds, cabalgando en los fire-eyes.
Todos cruzaron las grandes puertas de la muralla que separaba la ciudadela negra del resto del mundo de Rhamnia.
Allí, en la fortaleza de Illrion se encontraba el señor oscuro, Éomerd, esperando el regreso de Jónnar con el niño de la profecía. Pero, pronto descubriría que no todo había sucedido como esperaba.
La ciudadela negra era la antigua ciudad de Illrion, ahora ocupada por el señor oscuro. En la actualidad, Éomerd era el rey del reino de Illrion, el más importante de los cinco reinos humanos.
La ciudadela estaba ocupada por las gentes que antaño vivían allí y por las fuerzas de Éomerd.
Sus gentes vivían a merced del señor oscuro. Debían pagar un tributo… y la mitad de sus ganancias; más quien se rebelaba era castigado, y posteriormente, si reunía las cualidades, convertido en dámned.
No obstante, la ciudad estaba llena de guardias por todas partes. La guardia de Éomerd estaba formada, exclusivamente, por los damneds. Además, en las calles, tabernas, o en cualquier rincón, podías encontrar gentes del antiguo reino de Illrion, y sirvientes de Éomerd, como: godlies, dordags (raza con un enorme y fuerte físico, inteligente, y con grandes orejas abiertas y puntiagudas), eiries, noxious… o los wardogs rebuscando en los cubos de basura.
Una vez entraron en la ciudad, Cónnor, bastante malherido debido a su combate con Khallas, se reunió con Jónnar, y, los dos fueron a presentarse ante su señor, Éomerd, para informarle de lo sucedido.
Al llegar a la sala del trono, Jónnar le dijo al guardia:
-Informa a nuestro señor de que estamos aquí.
El guardia cerró las puertas tras de sí, y se lo comunicó al señor oscuro. Luego, volvió y les dijo:
-Nuestro señor os estaba esperando. Dice que podéis pasar.
Jónnar y Cónnor cruzaron las puertas y avanzaron por una interminable alfombra que recorría una larga sala con: un techo muy alto decorado con imágenes de batallas de antaño, estatuas de antiguos reyes en mármol blanco y ventanas con vidrieras de colores en las paredes, y altísimas columnas azul noche ennoblecidas con motivos dorados, a ambos lados de la sala. Al final de ésta, se encontraba un magnifico trono con elaborados diseños labrados en oro y plata y una majestuosa escultura. En él, semioculto entre las sombras proyectadas de las estatuas de dragones que había a cada lado del trono, se encontraba el señor oscuro, Éomerd.
A su lado estaba su consejero, el jefe del cónclave de los noxious, los hechiceros del mal. Unos túnicas negras que estaban al servicio de Éomerd.
Los noxious no eran humanos. Su piel era pálida y demacrada… su cara además, estaba marcada por unas runas o tatuajes apenas distinguibles de color rojizo. Su pelo… largo, liso, y de color cobre, blanco o negro. Sus ojos… azul claro… sus labios… naranja-rojizo; y sus uñas… largas y negras.
Gracias a ellos, existían los damneds. Pues, los creaban, convirtiendo a los humanos con su magia negra.
Cuando alcanzaron el final de la sala, Jónnar y Cónnor se inclinaron para hacer una reverencia a su señor.
Éomerd, entonces, les dijo:
-Podéis dejar las reverencias. Contadme que ha sido del niño. ¿Me lo habéis traído?
Jónnar, superior en rango a Cónnor, se adelantó:
-No, mi señor. No lo hemos traído, pero… no tenéis porqué preocuparos. El niño ha muerto.
En ese momento, intervino el consejero de Éomerd, un nóxiou llamado Zénglar.
-¿Cómo tenéis el valor de presentaros ante nuestro señor, sin haber traído vivo al bebé, para sacrificarlo, como se os ordenó?
En ese momento, Jónnar lanzó una mirada desafiante a Zénglar; y es que, este último siempre aprovechaba cualquier oportunidad que se le presentaba, para dejarlo en ridículo ante Éomerd.
Ambos tenían una rivalidad que venía de mucho antes, cuando Éomerd decidió quién sería su consejero.
Zénglar y Jónnar se disputaron el puesto; y el nóxiou resultó vencedor.
Desde entonces, Jónnar sentía envidia, y Zénglar se mofaba de él, cuando la ocasión se le brindaba. Jónnar se había jurado a sí mismo, que algún día se vengaría.
-Tranquilo, mi fiel consejero. Déjame hablar a mí -dijo Éomerd, que conocía la rivalidad existente entre ambos.
-Pero, mi señor, sólo intentaba que estos ineptos…
-¡Ya basta, Zénglar! -lo cortó, sin ningún miramiento, Éomerd-. Decidme como ocurrió todo -dijo el señor oscuro dirigiéndose hacia Jónnar y Cónnor, en tono serio, y deseoso de escuchar lo sucedido.
Cónnor se había mantenido al margen de la conversación, pues para él las disputas entre aquellos dos, no eran de su incumbencia. Se limitaba a hacer su trabajo, que era dirigir a su ejército y obedecer las órdenes de sus superiores. Sin embargo, se adelantó hasta la posición de Jónnar, y dijo:
-Mi señor, si me lo permitís, os lo contaré.
-Hablad -contestó, Eomerd.
-Mi señor, conseguimos derrotar al pueblo dawk, e interrogamos a los supervivientes. Supimos que el bebé se lo llevó una érdaag. Enseguida, fuimos tras ella… los wardogs nos fueron muy útiles; encontraron el rastro de la muchacha, y lo seguimos. Una vez, logramos darles alcance, quedó acorralada en un precipicio que caía hasta el río yélmax, pero, la muchacha prefirió lanzarse por él, antes que entregarse.
Cuando bajamos hasta el río, sólo encontramos los restos de sus ropas destrozadas y llenas de sangre. No quedó rastro de ellos; por lo que, creemos que han muerto… bien por la caída, o por alguna criatura del río, que después, se los tragó enteros.
-Si el niño ha muerto, la profecía nunca se cumplirá, y yo seguiré ampliando mis dominios.

Sólo unos cuantos aún se atreven a plantarme cara: los rágs, los frígidos, los gigantes, y las námides… Pero, pronto caerán ante mis ejércitos, y luego, me suplicarán clemencia -se expresó, Éomerd, mientras apretaba su puño. 

9 comentarios:

  1. Bueno, este ha sido mas corto que el primero que leí, pero no menos intenso por ello. Una gran puesta en escena del Señor Oscuro, dando a conocer al personaje, que así de buenas a primeras, me ha parecido que tiene muy buena pinta, buen trabajo, en cuanto pueda me pongo con el tercero.

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  2. Sí, este es uno de los capítulos más cortos del libro. De todas formas, no necesitaba más porque todo lo que quería decir está en él. No pretendo que todos los capítulos tengan la misma extensión. Cuando lo que quiero contar necesita más texto, lo hago más largo, y cuando no , no. Aquí he mostrado un poco de los principales personajes que están al frente de las fuerzas del mal. Te he enviado un correo electrónico dándote unas pistas sobre el tercero. A ver si te pones al día que llevas una semana de retraso. jaja. Es broma...

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  3. Muy bien narrado. Me ha gustado bastante.

    Saludos!

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    1. Bueno, poquito a poco, te vas animando. Eso me gusta, que aunque tardes, ya sea porque estes un poco liado, o por falta de tiempo, si en realidad te gusta, no dejes de leerlo y comentarlo. Gracias, por hacerlo, seguro no te arrepentirás, esta historia tiene muchas cosas en común con la tuya, incluso la búsqueda de una espada. Jeje.

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    2. Es eso, demasiado ocupado y poco tiempo. No obstante, voy a seguir leyendo, evidentemente.

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  4. Menuda sorpresa se va a llevar Éomerd cuando sepa que niño está vivo... Van a rodar cabezas, je, je. Me gustó el capítulo, no me esperaba que fuera corto, aunque por lo que leí en los comentarios la extensión varía. De todos modos eso no me importa. Comparto y saludos.

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  5. Bueno para saberlo tendrás que seguir leyendo jeje. Gracias. A casi todos les sucede que cuando leen el primer capítulo tan largo, esperan que todos sean igual. Pero no tengo predilección ni por los capítulos cortos, ni por los largos. Me da igual... lo que la historia requiera. Gracias por compartir. Saludos.

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  6. Y a por el segundo.
    Este capítulo tiene su encanto. A parte de dar una clara visión de la ciudad controlada por las fuerzas de Éomerd, dejas entrever las rencillas entre su séquito.
    Veremos si sigue igual de confiado el señor oscuro cuando se entere de que han cometido un grave error dando por muerto al crío, jejeje
    ¡Un saludo!

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    1. Hola. Gracias. He intentado mostrar precisamente eso que comentas. Sí, se llevará una sorpresa cuando se entere.
      Saludos.

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