viernes, 20 de junio de 2014

Capítulo 5 de Las Crónicas de Érdwill 1





RENACE LA ESPERANZA


     Érdwill junto a su abuelo Euferión y Thomas habían recorrido un largo camino para llegar a Dawk.
El muchacho se sentía algo extraño. Toda su vida había esperado conocer la verdad sobre su pasado; y ahora la conocía.
Su abuelo, al que cada vez se sentía más unido, se lo había contado todo durante el camino.
El chico recordaba todo lo que le había pasado como esclavo en las canteras, y cada uno de sus enfrentamientos como gladiador. Pero, a partir de ahora, todo formaba parte de su pasado.
Sabía que al llegar a Dawk conocería a sus gentes; pero también, lo que el destino le deparaba. Debía ser fuerte y afrontar su futuro con calma, pues éste estaba ligado al de todos.



Érdwill, Euferión y Thomas habían llegado a Dawk…

Después del ataque que el pueblo sufrió por las fuerzas de Éomerd, cuando Érdwill era un bebé, todo quedó arrasado por el fuego. Sólo quedó ceniza y restos de viviendas. Sus habitantes además, sufrieron numerosas bajas; tanto el número de yozaks como de erdaags disminuyó mucho.
Aunque, ahora eran prácticamente los mismos habitantes, salvo porque había varios niños y bebés que habían nacido después del ataque. El pueblo, en cambio, si había sufrido cambios. Había sido reconstruido; incluso mejorado.
Se hicieron viviendas mejores a las anteriores, y a pesar de que todo el pueblo estaba rodeado por montañas, los Riscos de Dawk al norte y la Cordillera de Ariad al sur, se construyó una muralla exterior para defenderse mejor de los ataques por tierra.



Al entrar en el pueblo, tanto los erdaags como los yozaks los esperaban fuera de sus casas. Querían ver al chico a pesar de los problemas que creó a su pueblo, porqué también traería la esperanza de cambio que todos los pueblos anhelaban.
-Ves Érdwill, todos te estaban esperando. Han salido a recibirte, porque confían en ti. Eres el chico de la profecía; y el que sigas vivo, a pesar de que Éomerd trató de matarte cuando sólo eras un bebé, hace que la profecía tenga más valor aún para las gentes que están bajo su tiranía. Además, también creen en ti porque eres hijo de unos padres que hicieron mucho por defender este pueblo -comentó Euferión a su nieto, mientras llegaban al centro del pueblo.




Érdwill pudo comprobar la diferencia física entre los erdaags y los yozaks, al verlos de cerca. Como su abuelo Euferión le había explicado… los primeros eran algo más altos que los segundos, porque medían entre un metro con ochenta y un metro con noventa; en cambio, los otros solían ser diez centímetros más bajos. Los erdaags también tenían el cuerpo musculado y fibroso, adaptado para el combate; no sucedía lo mismo con los yozaks, que, como dedicaban su vida al estudio de la magia, eran delgados y no tenían la piel bronceada como sus camaradas.
Ambos tenían el pelo liso y lo llevaban a media o larga melena, pero los primeros lo tenían rubio y los últimos negro.
Además, tenían las orejas diferentes, porque los los guerreros las tenían puntiagudas como los elfos, y los magos normales como los humanos. Tanto unos como otros eran muy guapos, aunque, tenían diferente color de ojos. Los erdaags los podían tener azules o verdes, sin embargo, los yozaks sólo los tenían de color violeta como Érdwill.
Ambos tenían la tradición de tatuarse las manos cuando alcanzaban la mayoría de edad, pero vestían muy diferente. Los guerreros vestían siempre con cuero o pieles de tonos marrón, verde, o blanco; y en ocasiones, llevaban los muslos desnudos, y casi siempre, los brazos y el torso al descubierto. Los magos, por el contrario, vestían siempre con túnicas, en tonos azul, negro, o lila, e iban cubiertos casi totalmente.
Aunque, Érdwill no podía saber cómo eran en otros aspectos, su abuelo le había contado durante el camino, que ellos, los yozaks dedicaban su vida a la magia, el estudio o la lectura, y la meditación… y eran muy disciplinados, listos y excelentes magos; y que los erdaags dedicaban su vida a entrenarse para la lucha y a hacer los trabajos de esfuerzo físico; que eran excelentes guerreros, y al igual que ellos, disciplinados e inteligentes.
Érdwill tenía rasgos de los dos… era guapo como ambos, alto, musculoso, de piel bronceada y pelo rubio como los erdaags; y tenía los ojos lilas y las orejas normales como los yozaks. En cuanto a todo lo demás, era listo y disciplinado como ambos, y sabía luchar como aquellos guerreros… y aunque, todavía no lo había comprobado, su abuelo Euferión decía que tenía aptitudes para la magia.



En el centro del pueblo, los dawks se agrupaban entorno a un viejo yózak. Érdwill se fijó en él, y éste le dijo:
-Acércate muchacho.
El chico bajó de su caballo y se acercó junto al anciano.
-Hola Érdwill, bienvenido a casa. Larga ha sido la espera, pero al final, has vuelto sano y salvo. Siempre creí en la profecía, por eso, nunca admití que murieras a manos de los secuaces de Éomerd, cuando tan sólo eras un bebé. La profecía dice que algún día derrotarás al tirano y liberarás a los distintos pueblos de su maldad.
El viejo archimago era Eléniak, que a pesar de estar muy mayor y cansado para la magia, gozaba de una gran lucidez mental, para su avanzada edad.
-Gracias, sus palabras son muy amables. ¡Gracias también a todos por venir a recibirme! ¡Espero no defraudar la confianza que habéis depositado en mí; y deseo conocer pronto vuestras costumbres, y ser uno más de vosotros! -contestó humildemente.
-Muy bien dicho, muchacho -le dijo su abuelo Euferión, que quería ayudarlo a integrarse lo más pronto posible.
-Érdwill verás como muy pronto seremos muy felices aquí. El pueblo dawk trata muy bien a sus semejantes, y a sus amigos –le dijo su tío Thom.





Llegó la noche…

…Durante la tarde a Érdwill le habían tomado medidas para hacerle varios trajes (para la vida diaria, para la lucha, para entrenar, y hasta uno para las ceremonias; además de hacerle cotas de maya, armas, y un escudo). Otros habían preparado una fiesta para celebrar el regreso del elegido.



Ya, en ella, todo el mundo se lo pasaba en grande; en el banquete comían y bebían, mientras charlaban y reían. Después llegó el baile. Los que querían salían… los demás, se quedaban contemplando a los que bailaban. Entre ellos estaba Érdwill, que no pudo evitar fijarse en una joven érdaag muy bella y que bailaba muy bien. Lo hacía acompañada de otro joven de su misma raza. Érdwill se preguntaba quiénes serían.
Mientras bailaba, la muchacha se dio cuenta que la observaba, algo obvio, pues la miraba casi sin parpadear, y con la boca abierta… ¡no babeaba de milagro!
-Perdóname -dijo la muchacha a su acompañante, mientras se alejaba de él para acercarse hasta Érdwill.
-¡Hola! ¿Querrías acompañarme en el próximo baile? -le preguntó la chica, mientras sonreía entre dientes.
-Esto, ¿yooo…? -no sabía que decir. Se había quedado bloqueado.
-Vamos muchacho, no hagas esperar a una señorita -le dijo el tío Thom, que estaba justo a su lado.
-Perooo… es que no tengo ni idea. Jamás he bailado antes -le advirtió a la chica érdaag.
-No te preocupes. Yo te ayudaré -la muchacha, mientras decía esto, cogió a Érdwill del brazo y lo sacó a bailar.
-Sólo tienes que hacer los mismos movimientos que yo. Los haré despacio para que puedas seguirme –la chica lo tranquilizó, intentando ayudarle a en todo lo que podía.
-Está bien, pero no sé cómo saldrá –se expresó él, nada seguro de sus posibilidades.
Al principio, se equivocaba, y a veces, hasta pisaba a la muchacha. Mientras, las chicas, tanto las erdaags como las yozaks, sonreían al verlo porque les parecía gracioso.
Poco a poco, Érdwill fue siguiendo los movimientos y ritmo de la chica, llegando a bailar bastante bien para ser su primera vez.



Después del baile, se retiraron del bullicio de la fiesta, charlaron durante bastante rato, y los dos se cayeron muy bien. Al final de la noche, la muchacha se despidió con un beso muy tierno en su mejilla, cerca de sus labios.




La fiesta había terminado y Érdwill volvió junto a Thomas y Euferión; no podía dejar de pensar en otra cosa que no fuera aquella muchacha.

Por cierto, no sabía cómo se llamaba…


¡Se le había olvidado preguntarle el nombre! 

8 comentarios:

  1. Hola José, me ha encantado volver a pasarme por aquí a seguir leyendo tus publicaciones. Me gusta mucho la historia y además creo que es de fácil y fluida lectura. ¡Sigue así!
    ¡Un abrazo!

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    1. Me alegra que te guste "Las Crónicas de Érdwill 1. La Espada Sagrada" En cuanto a tu comentario sobre mi forma de escribir, no me ha gustado nunca enrollarme, lo detesto cuando leo algo así; siempre voy al grano es lo que más me identifica, como persona y futuro escritor.

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  2. Muy buen relato José, primera toma de contacto de nuestro protagonista con su gente; parece que el amor también llega a Érdwill, eso o el deseo. A partir de ahora, espero un porrón de espadazos y hechizos a mansalva. Un abrazo.

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    1. Espero que te haya quedado clara la diferencia entre los erdaags y los yozaks. En algunos capítulos hablaré de otras razas, en éste le tocaba a éstas. Es cierto, el amor y el deseo le ha llegado a nuestro prota, porque ahora mismo está en un punto que se podría decir que son ambas. Ya sé que te gusta mucho la épica, pero este libro más que de lucha y batallas, es de aventuras... aunque también tiene su grado de fantasía épica. Pero no en los siguientes capítulos, más adelante. Un abrazo. ¡Nos leemos!

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  3. Un capítulo que me ha parecido muy tierno. El regreso de Erdwill a su pueblo natal...
    Jejeje, ¡casi babeaba! qué bueno. Pero mira que no preguntarle el nombre a la chica... XD
    ¡Me voy a por el 6! ^^

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    1. Hola. Gracias. Me alegra que produjese esos sentimientos en ti. No esperaba que fuese tan tierno, pero si te gusta, está bien.

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  4. Hola Jose, este capítulo me gustado bastante.
    La historia está muy bien.
    Saludos!

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    1. Hola Miguel. Un honor verte de nuevo por aquí.
      Me alegra que te gustase.
      No recordaba de que trataba el capítulo cuando me has dicho por el chat que éste te gustó mucho. Para mi satisfacción, decirte que los hay mucho mejores más adelante.
      Saludos.

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