viernes, 23 de mayo de 2014

Capítulo 1 de Las Crónicas de Érdwill 1





ARDE DAWK


       -¡Mirad! ¡En el cielo! -gritó el guerrero érdaag (aquél que pertenece al clan de guerreros de Dawk)-. ¡Ya están aquí!
Como muy bien decía el guerrero, ya habían llegado. Los yozaks (el clan de magos de Dawk) lo auguraron; un terrible ataque vendría desde el cielo, y a continuación, otro por tierra.
En el cielo, camuflados en la oscuridad de la noche, volaban los dragones negros, iluminados sólo por las dos lunas, Illieni y Nesari, que escondidas tras las nubes, apenas habían aparecido aquella noche; presagiando el peligro que se avecinaba.
A lomos de los dragones negros, sobre sus sillas, iban los eeries, los temibles jinetes oscuros que dirigían a los quince dragones negros.
En un idioma propio, Jónnar, el líder de los eeries, ordenó a los demás que siguieran a su dragona Áfritta. Pues, iban a lanzar el ataque al pueblo dawk.
Abajo, los yozaks los esperaban. Intentarían repeler el ataque de los dragones negros con su magia. Entre ellos se encontraba Lana, una yózak que había entregado a su hijo, un bebé de tan sólo unas semanas, a su cuñada, una érdaag, para que lo pusiese a salvo del peligro.
Su crío era la razón por la que su pueblo estaba siendo atacado. Era el fruto de la unión entre una yózak y un érdaag, y según una profecía, lograría acabar con la tiranía que sufrían los distintos pueblos de Rhamnia, impuesta por el señor oscuro, Éomerd.
Lana se encontraba inquieta. Sus pensamientos se hallaban muy lejos de allí. Preocupada por su hijo, no sabía si podría ayudar mucho a sus compañeros; pero debía concentrarse, para poder ayudar a los suyos a defender su pueblo. Así que siguió allí, firme, junto a sus compañeros, esperando el ataque de los dragones negros.
El primer ataque no se hizo esperar. El dragón que encabezaba el grupo, bajó y lanzó una gran llamarada de fuego por la boca, pero los yozaks con su magia habían creado un escudo casi transparente, que cubría y protegía el pueblo dawk del ataque de los dragones negros. Con todo, los inteligentes eeries sabían que el escudo no aguantaría todos los ataques, de modo que, no cesaron en su empeño, y siguieron intentándolo.
-¡Cuidado! -dijo el anciano archimago yózak-. Intentad aguantad las acometidas de los dragones; si rompen el escudo, entrarán. Y del mismo modo, lo hará su ejército de tierra, los malditos damneds.
Como los eeries pensaban, las fuerzas de los yozaks poco a poco se debilitaban, y con ellas, la magia del escudo.
Uno de los dragones aprovechó un momento en el que el escudo perdió fuerza, para entrar. Se dirigió hacia los yozaks, y cogió a varios de ellos con sus garras. Luego, al levantar el vuelo, los lanzó por los aires, y murieron al caer.
El escudo terminó por desaparecer… ya que, la fuerza del grupo no era lo suficiente fuerte para mantenerlo activado.
Los dragones negros se lanzaron entonces, a arrasar el pueblo dawk. Con sus ataques, destruyeron e incendiaron el pueblo. Los erdaags intentaron ayudar a expulsar a los dragones lanzándoles flechas, pero resultaron inútiles.
Pronto apareció un nuevo peligro, otro ejército se acercaba por tierra.
El estruendo que formaban sus incansables caballos, los llamados fire-eyes, al trote; y, los gritos de guerra de los damneds, hicieron que los erdaags dejaran de prestar atención a los dragones, y buscaran con su mirada el nuevo peligro.
Los damneds entraron en Dawk. Pero enseguida, fueron respondidos por los erdaags. Mientras, los yozaks hacían lo que podían para defender Dawk de los dragones negros. Lanzaban conjuros contra ellos, y a veces, resultaban eficaces, pero, el poder de los yozaks iba disminuyendo, y no aguantarían mucho más.
Los erdaags y los damneds se lanzaron al combate. Los eeries habían sido mandados para debilitar con los dragones al pueblo dawk, e incendiar sus casas. En cambio, el ejército de los damneds tenía otra misión… la de acabar con los habitantes de Dawk, ya fueran erdaags o yozaks. Pero, no los podían matar a todos… debían dejar vivos a algunos erdaags y a algunos yozaks… Y en ambos clanes debían dejar vivos varios de cada sexo para que procrearan y pudieran contar a sus descendientes lo que ocurriría a cualquiera que se sublevara al poderoso Éomerd.
Además de ésta, los damneds tenían otra misión; debían encontrar al niño de la profecía, por el cual Éomerd había mandado atacar el pueblo dawk. Una vez lo encontraran, se lo llevarían a él, para que lo sacrificara, y acabar así con la profecía.
La batalla en un principio, se libró desigual. Los damneds tenían la ventaja de ir en caballos; en cambio, los erdaags en aquella ocasión luchaban desde tierra. Pero poco a poco, éstos fueron forzando a los damneds a combatir en sus mismas condiciones. Los obligaron a dejar sus monturas, y comenzaron a luchar de igual a igual.
Ambos luchaban con espadas, aunque, había algunos erdaags que también utilizaban arcos de una gran precisión, que les eran muy útiles para atacar a sus oponentes desde lejos.

Tanto los erdaags como los damneds eran excelentes guerreros que habían sido entrenados para el combate, pero los primeros habían comenzado antes, a los dieciocho años de edad, con que eran mejores. Sin embargo, los  últimos les superaban en número.
Los damneds en cambio, antaño fueron hombres. Pero, después de ser transformados en seres malditos, eran máquinas de matar. Habían perdido todo recuerdo anterior a su conversión. De modo que, no recordaban nada de su vida como hombres. Además, no tenían escrúpulos, algo, que se veía en su mirada ausente. Porque, desde que fueron convertidos, sus ojos eran totalmente negros; tanto la pupila y el iris, como el resto del ojo.
En un pasado, cuando fueron hombres, fueron capturados por las fuerzas de Éomerd. Aunque, tenían distintas edades, la mayoría se encontraba entre los treinta y los treinta y cinco años. A continuación, los llevaron ante los noxious, los hechiceros del mal, sirvientes del señor oscuro, Éomerd; y éstos, mediante su magia negra, los transformaron en lo que ahora son, damneds. Inmediatamente, fueron entrenados a conciencia, para obedecer a Éomerd y sus lugartenientes; y, combatir y asesinar a sus órdenes.
Luchando contra los damneds se encontraba el padre del niño de la profecía. Era el mejor guerrero érdaag que existía en la actualidad. Por ello, lideraba el ejército de guerreros de Dawk.
Khallas sabía que su esposa Lana, su hijo Érdwill, y su hermana Miramna estaban en peligro, pero también, era consciente que su deber en aquel momento era conseguir expulsar los damneds, con su ejército. De este modo, protegería al pueblo dawk, y ayudaría a su hijo a tener una oportunidad lejos, donde nadie lo conociera.
Miramna hacía ya unas horas que se había marchado de Dawk con su sobrino, Érdwill. Sabía de la dificultad de su cometido y el grave peligro que corría. Pero, por su sobrino, por su hermano, por su cuñada, por el pueblo dawk, y por todos los que estaban sometidos a la tiranía de Éomerd, debía seguir sin mirar atrás, e intentar salvar la vida del elegido, aunque tuviera que perder la suya propia.
Se preguntaba cómo les iría a los suyos en la batalla contra las fuerzas de Éomerd. Si lograrían, al menos, sobrevivir los suficientes para levantar el pueblo de nuevo. Y, sobretodo, si su hermano y su cuñada Lana sobrevivirían. Fuese cual fuese el resultado, ella tenía que poner a su sobrino a salvo. Si conseguía esto, tendría éxito. Y, si ella lograba sobrevivir en el intento… volvería a su pueblo y sabría el resultado de la batalla. Pero sino lo conseguía, no lo sabría nunca. Ella se conformaba con poner a salvo la vida de su sobrino; que era lo más importante, y la única esperanza que tenían todos, ante el poderoso Éomerd.



      Por otro lado, en Dawk, la batalla seguía…
Los erdaags aunque eran menor número, se defendían bastante bien de los damneds. Además de luchar mejor, tenían un físico privilegiado, eran musculosos y atléticos, y tenían una gran agilidad y rapidez.
Los yozaks, sin embargo, estaban siendo superados por los dragones negros. Sin la ayuda de los erdaags, estaban indefensos; y lo peor… se encontraban muy débiles.
Los dragones habían incendiado casi todo el pueblo… y también habían causado varias bajas en los yozaks.
Lana era la hija de Euferión, el mejor mago yózak; y la discípula del archimago Eléniak. Ambos, habían liderado a los yozaks en la defensa de Dawk; pero los dragones les habían ganado la partida. En este momento, estaban exhaustos, y no les quedaban fuerzas para ningún conjuro más.
Jónnar, líder de los eeries, dijo a su dragona Áfritta, que se posara en algún sitio donde tuviera a Euferión a la vista. Ésta lo buscó, y se paró en lo alto de un pequeño risco. Jónnar entonces, sacó una ballesta, y se dispuso a preparar su ataque. Lana se dio cuenta de los propósitos de Jónnar, y fue en busca de su padre para avisarlo. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, le dijo:
-¡Padre, ten cuidado! -su padre se volvió para ver que ocurría, pero cuando vio el peligro del que le avisó su hija, ya era tarde para esquivarlo. Una flecha había sido lanzada por la ballesta de Jónnar… y venía en su dirección.
Cuando Euferión ya se daba por muerto; su hija Lana apareció delante de él, y lo empujó para que evitase la flecha. Pero todo sucedió tan rápido, que la flecha en lugar de alcanzar a Euferión, alcanzó a su hija Lana. Se le clavó en la espalda, mientras caía sobre su padre. Éste se incorporó junto a su hija. Cuando vio lo ocurrido, partió el trozo de la flecha que sobresalía de la espalda de Lana, y luego, abrazó entre lágrimas, a su hija.
-¿Por qué lo has hecho? -le preguntó, abatido.
Lana, moribunda, respondió:
-Padre, no llores. He vivido lo suficiente. He logrado ser una gran maga junto a Eléniak; pero, gracias a ti. He tenido un buen maestro y sobretodo un gran padre. También, he tenido un buen marido, y he dado a luz un bebé que vengará a nuestro pueblo, cuando crezca. Prometedme, que cuando alcance la mayoría de edad, lo encontraréis y le enseñaréis las costumbres y cultura de nuestro pueblo. Prometedme también, que lo prepararéis para enfrentarse a Éomerd.
-Tenlo por seguro, hija… ¡Pero, no te mueras! No sé qué haría sin ti. Si tú caes, no tendré a nadie. Desde que falleció tu madre, sólo he disfrutado de tu compañía…
Con esas palabras, Euferión vio cómo su hija Lana se desvanecía en sus brazos. A continuación, con sus dedos le cerró los ojos.
Khallas no intuía siquiera que su esposa acababa de morir. Se hallaba inmerso en la batalla con los damneds. Éstos, poco a poco, iban mermando las fuerzas del ejército érdaag; y esto les llevaba a una victoria segura, porque la diferencia entre el número de combatientes de cada bando, era aún mayor.
Aún, a sabiendas de que estaban perdidos, defendería su pueblo hasta la muerte. De modo que, fue acabando con todo el que se le ponía por delante… hasta llegar al jefe del ejército dámned. Cuando lo tuvo enfrente, ambos se miraron un momento, estudiándose.
Khallas decidió ser el primero en atacar, pero Cónnor le paró el golpe. Acto seguido, fue éste quien le devolvió el ataque. El guerrero érdaag lo esquivó con un giro de cintura. El dámned se decidió por un ataque bajo, a las piernas, pero Khallas dio un salto y volvió a evitarlo. A continuación, le propinó una patada con la planta sobre el pecho y lo dejó caer. No perdió tiempo y se lanzó sobre su enemigo,  pero Connor cuando el érdaag se abalanzó sobre él lo impulso con sus dos piernas y éste dio una voltereta en el suelo. Pronto, los dos pasaron de la defensiva al ataque y ambos consiguieron hacer sangrar a su contrario. Así, estuvieron un largo rato, hiriéndose el uno al otro, hasta que, Khallas logró alcanzar con su espada a Cónnor, y lo dejó en muy mal estado. Éste viéndose vencido, se hizo el muerto, y cuando Khallas bajó la guardia, Cónnor le clavó su daga en el estómago.
Con la muerte de Khallas, el ejército érdaag cayó ante los damneds. Y con ellos, el pueblo dawk.
Las fuerzas de Éomerd habían vencido. Sólo unos cuantos quedaron vivos. Tanto los eeries como los damneds le perdonaron la vida para que contaran lo que le haría Éomerd a cualquiera que se le revelara.
Acabada la batalla, Jónnar bajó de su dragona y se acercó a Eléniak, el anciano archimago yózak.
Los yozaks eran los que tomaban las decisiones importantes en Dawk. Eran cultos y habían dedicado sus vidas al estudio y la magia. En cambio, los erdaags dedicaban sus vidas al entrenamiento para la lucha, y a las tareas que requerían la fuerza física.
Eléniak era el yózak más sabio. Por eso, todas las decisiones importantes que se tomaban en Dawk, tenían que tener su aprobación, para darlas por buenas. Jónnar sabía todo esto. Y fue por eso, por lo que se acercó al archimago y le dijo:
-Sabes a qué hemos venido. Ahora, que os hemos derrotado, dime dónde se encuentra el maldito niño, o te mataré.
-No os lo diré nunca. Podéis matarme, pero no conseguiréis que hable -respondió Eléniak.
-¡Ah… sí…! Pues, si no habláis… mataré uno por uno, a cada dawk, hasta no dejar a ninguno con vida -aseguró, con severidad, Jónnar.
-Cobarde. No lo atormentes más. Déjalo en paz. Es un anciano, y sabes que nunca os dirá nada -expresó Euferión, que habló en defensa de Eléniak, lleno de furia.
-¿Acaso, me lo dirás tú… si perdono la vida del anciano y la de los de tu pueblo? -preguntó Jónnar, que intuía que ahora sí le dirían donde se encontraba el niño.
-No le digas nada, Euferión. El niño debe vivir -le indicó Eléniak, sabedor de que sus palabras serían en vano.
-Te diré dónde está el niño, si me prometes todo lo que has dicho -Euferión lo decía preocupado, pues ese niño también era su nieto; pero, confiaba en que Miramna se encontrase lo suficientemente lejos.
-Os lo aseguro. En un principio, esas eran mis órdenes -respondió Jónnar.
-El niño se lo ha llevado una érdaag. Hace horas que se marchó. Y lo llevará lo más lejos posible, para ponerlo a salvo -dijo Euferión, resignado.
-¿En qué dirección partió? -preguntó Jónnar.
-No llevaba dirección premeditada. Así, lo decidimos, para que fuera más difícil que la encontrarais, si nos vencíais; como así, ha sido -respondió Euferión, que, aunque decía la verdad, no sabía si Jónnar lo creería.
-Espero, que digas la verdad… de lo contrario, os mataremos a todos -declaró Jónnar. A continuación, ordenó a Cónnor, lo siguiente;
-Id tras esa érdaag, y no parad hasta encontrarla. Traedme al niño… con ella podéis hacer lo que os plazca.
Cónnor reunió a varios de sus mejores jinetes y salió en busca de la érdaag. Si la encontraba, tendría al niño.
No sabía que dirección había tomado. Por eso, mandó por delante a algunos wardogs, para que buscaran su rastro.
Éstos parecían una mezcla de animales de nuestro mundo, como: la hiena, el diablo de tasmania, el chacal, el lobo o el dingo. Medían un metro de alto, por dos de largo, y eran utilizados por los sirvientes de Éomerd, para tres cosas: como montura, para rastrear, y para la lucha.
Normalmente, se utilizaban como montura de los godlies, seres que también estaban bajo el mando del señor oscuro. Pero, también los utilizaban éstos y los damneds como rastreadores, porque tenían un olfato que podía oler a su presa, a muy larga distancia.
Los wardogs eran increíblemente fieros, y además, muy voraces. En la lucha, servían a los godlies atacando, como un guerrero más.



      Cuando amanecía, los wardogs encontraron el rastro de la muchacha érdaag. Aún, se encontraba lejos; pues su rastro era débil.
Miramna seguía aún en el gran bosque de yélmax, situado, en los alrededores de los riscos donde se encontraba Dawk.
Iba montada a caballo, y sujeto a su pecho, llevaba a su sobrino. De esta manera, le quedaban las manos libres para sujetar las riendas. Pronto, supo que la perseguían, porque, en la lejanía, oyó el ladrido de los wardogs. Junto con ellos, debían venir los secuaces de Éomerd.
Miramna aligeró el trote, pero, la distancia entre ella y sus perseguidores se iba acortando, pues, tanto los wardogs como los fire-eyes eran mucho más rápidos que su caballo.
En el momento, que Cónnor tuvo a Miramna al alcance, lanzó con una ballesta que le habían prestado los eeries, una flecha al caballo. Este, al ser alcanzado, cayó al instante, de modo, que Miramna tuvo que seguir a pie.
Acababa de amanecer, cuando los wardogs la alcanzaron. Estaba acorralada, sin salida. Se encontraba al borde de un precipicio que caía hasta el Río Yélmax. Allí, se paró.
Retrocedió unos pasos más, al ver que los wardogs avanzaban poco a poco hacia ella… unas pequeñas piedras cayeron entonces, por el barranco. Miramna miró hacia abajo y vio como éstas se despeñaban hasta el río. No obstante, delante de ella tenía a los wardogs, y tras ellos llegaron los damneds. No tenía salvación, o moría a manos de los wardogs y los damneds para salvar a su sobrino en un intento inútil, o se lanzaba al río con él… en cualquier caso, lo más probable es que ambos perecieran.
Cónnor tenía enfrente a la muchacha érdaag con el niño. Los tenía acorralados. Su misión sería un éxito. Jónnar y el señor oscuro lo recompensarían por ello… y gozaría de la admiración de su ejército.
-Entrégate junto al niño, o morirás en las fauces de los wardogs. El niño, en cualquier caso, morirá a manos de nuestro señor.
Cónnor dio la orden a la muchacha, pero ésta se mostraba reacia. Si se entregaba, moriría, al igual que su sobrino. Miramna recordó entonces, la profecía; si era cierta, su sobrino sobreviviría… por lo que cabía una posibilidad de que si se lanzaba al río, al menos su sobrino seguiría con vida.
Tras meditarlo, se decidió.
-No os daré el privilegio de morir a vuestras manos.
Miramna se puso en manos del destino, y se lanzó al precipicio.
La érdaag cayó, pero, mientras caía hacia el río, logró agarrar una rama que había en la pared del barranco. Ésta no aguantó el peso, y se quebró. Miramna se hundió de una fuerte sacudida en el río. Por suerte, la rama había logrado frenar la caída, pero no logró evitar que se golpease con una roca del fondo del río.
El fuerte golpe la dejó inconsciente… y la corriente entonces, la arrastró.
Poco después, despertó en la orilla del río. Estaba llena de sangre y magulladuras que se hizo al caer por las paredes del precipicio; y en la cabeza tenía una fuerte brecha.
Miramna descubrió que su sobrino no estaba con ella…
…lo buscó desesperadamente, y al instante sintió sus lloros… luego seguía vivo. Miró hacia el lugar de donde provenían, y vio a su sobrino también en la orilla, no lejos de ella. Lo cogió, lo besó, y lo abrazó entre lágrimas. A continuación, tomó su ropa desgarrada y llena de sangre, junto con los trapos hechos jirones del niño, y los dejó en la orilla para que los wardogs no les siguieran. Iría río abajo, y cuando les perdiera el rastro, seguiría a pie, por tierra.
Cónnor miró por el precipicio y no vio a la érdaag por ningún lado.
-Seguro que han muerto. Nadie sobreviviría a una caída así -le dijo, uno de sus guerreros.
-Bajad y aseguraros de que es así -ordenó Cónnor a los damneds que le acompañaban.
Cuando los damneds llegaron al río, había pasado un rato desde que Miramna se marchó. Los wardogs no obstante, encontraron las ropas desgarradas y llenas de sangre. Ella misma las había dejado allí para que no la siguieran.
Miramna tuvo mucha suerte, porque, aunque ella sólo dejo sus ropas con la intención de que no les siguieran el rastro. Los damneds los dieron por muertos. Creían que algún animal carnívoro del río, o sus cercanías, se los comió, tragándose sus huesos… y dejando sólo parte de sus ropas, desgarradas y llenas de sangre.
De modo que, Cónnor los dio por muertos. Y sin perder tiempo, se marchó a comunicárselo a Jónnar.
Miramna tras dejar el río, cubrió su cuerpo semidesnudo con una túnica con capucha oscura que robó de las cercanías del río, a alguien que se daba un remojón.
Luego, siguió corriendo con el bebé, buscando un camino cercano por donde solían pasar comerciantes que viajaban a diario, de los pueblos a la ciudad de Garath, y viceversa.
Miramna se sentía muy débil; las heridas de la caída le habían hecho perder mucha sangre. Sabía que estaba muriendo, con que debía darse prisa en llegar al camino para entregar al niño a alguien que lo cuidara.
Enseguida lo encontró, y vio que a lo lejos venía un carro.

Decidió esperar a que llegase…

Cuando éste se situó lo suficiente cerca, Miramna se interpuso para que parase. El carro lo dirigía un hombre mayor, pues su pelo era algo canoso. Pero a simple vista, parecía un buen hombre.
Cuando vio a la érdaag, detuvo el carro, y Miramna le pidió auxilio.
-Por favor, cuidad de este bebé por mí. Yo ya no podré hacerlo -le rogó Miramna.
Thomas, se fijó en la muchacha érdaag. La encontró malherida, con sangre, y un fuerte golpe en la cabeza; y apenas, se tenía en pie.
-¿Qué os ocurre? -preguntó Thomas, preocupado por el estado de Miramna.
-Escúchame… éste bebé no debe caer nunca en manos de los secuaces de Éomerd -le aclaró Miramna. En ese momento, le dio un mareo y cayó al suelo.
-¿Por qué? ¿Quiénes sois? -preguntó Thomas, intrigado.
-No me queda tiempo para explicártelo. Sólo te diré que el bebé se llama Érdwill. Prométeme que lo cuidarás, y que Éomerd no descubrirá que es el elegido, hasta que el pueblo dawk lo reclame, y lo haya instruido -le suplicó Miramna, con un sobreesfuerzo que la dejó sin aliento.
-Te lo prometo. Puedes confiar en mí -le dijo Thomas a Miramna.
-Gracias… haces… lo correcto.
Éstas fueron las últimas palabras que logró pronunciar Miramna. La érdaag murió en los brazos de aquél hombre. Éste, miró al bebé, y le dijo:
-Conmigo, estarás a salvo.
Luego, subió en su carro con el pequeño, y prosiguió su camino.




Cónnor llegó hasta Jónnar y le explicó lo sucedido. Resignados, se marcharon para informar a su señor.

18 comentarios:

  1. Bueno . Me ha gustado mucho, pero aún no se sí es un relato o el comienzo de tú novela. Empieza con buen ritmo, y en mitad de un asedio, como me gusta a mí. El lector se sitúa con suma facilidad en la trama, ya que queda desbelada desde el principio. Veo muchos y muy buenos elementos de fantasía , como pueden ser: Los dragones, o los propios wardogs. Muy buenos estos últimos . Por ponerle un pero, en estas últimas semanas los peros me han enseñado muchísimo, me gustaría que los duelos fuesen más largos y detallados . El combate del progenitor del "prota" con Cónnor ha sido un poco escaso, un par de estocadas más vienen muy bien en un escrito tan largo . Luego hay otra cosa que en algunas situaciones afea la narración . Hablo de la coletilla con la palabra "entonces" abusas un poco de ella, y en algunos tramos, puedes prescindir de ella. Una muy buena historia, para finalizar . Muy buenos elementos, y narraciones detallistas. Te felicito amigo, eres muy bueno. Un abrazo

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  2. Me alegro que te haya gustado. Créeme no es un relato, es el comienzo de mi novela. Igual que a ti, me gusta mucho el ritmo que tiene este primer capítulo, no sucede así con los demás. Le dí tanto ritmo al inicio por dos motivos: porque lo requería la historia, y para enganchar al lector desde el principio. Además, de los dragones y los wardogs hay muchos más elementos de fantasía, aunque no los hayas visto. Todas las razas, etnias... (erdaags, yozaks, eeries, damneds, noxious, godlies y fire-eyes) que aparecen en este primer capítulo ninguna son humanos, solo que no lo desvelo en este capítulo, los voy describiendo y explicando su historia a lo largo de la novela. Además, aparecen muchas otras especies fantásticas que no han aparecido en este primer capítulo. Si miras el mapa tendrás una idea de cuantas. Las única que alguna vez fue humana fue la de los damneds; con los fire-eyes sucede lo mismo antes fueron caballos, pero una vez convertida ambas por los noxious, ninguna de ellas son ni humanos, ni caballos. En cuanto a lo que comentas de los duelos (sé que te gustan mucho), no lo a largue con detalles, porque tenía que meter mucha información en este capítulo y si detallaba el duelo el capítulo se iba hacer más largo de lo que por sí ya era. En cuanto a las coletillas, ellas y las comas y demás puntos lingüísticos son mi perdición como escritor, suelo abusar de esta coletilla y muchas otras más de lo debido, pero lo hago inconscientemente. Sólo cuando le paso varios borradores a los escritos, me doy cuentas y las sustituyo o anulo, según sea el caso. Tan solo estamos comenzando como escritores, seguro que con el paso del tiempo vamos mejorando, a nivel lingüístico, de personajes trama, etc. Un saludo.

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  3. Hola José: he hecho mención al tema de los dragones y los wardogs, pasando de puntillas por mis propias observaciones. La verdad que había intuido que el resto de razas, o mejor dicho la gran mayoría, podían no ser humanas. El tema de los duelos (jeje ya sabes como me gustan) insisto, en que alguna estocada más hubiese sido de vital importancia, obviamente tendrías que haber robado narración de algún otro sitio. Pero algo que me dijeron la semana pasada mismo, y que he entendido a la perfección: a veces menos es más (sólo a veces). Pero bueno, es sólo mi opinión, ya sabes que yo llevo incluso menos tiempo que tú con esto, mucho menos para ser exactos. Por lo demás, ya te he comentado. Impresionante. Me ha sorprendido la facilidad con la que creas razas, alimañas y personajes, y encima todo detallado con un mapa, buen trabajo. No dudo en ningún momento que estos escritos llegaran a ver la luz en forma de novela (acuérdate de Waylander cuando estés ahí arriba) Un abrazo.

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  4. Jaja. Ojala así sea. Lo veo difícil. Yo por si acaso no desisto.

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  5. Me ha gustado Jose. Además que a mí me encantan los dragones jaja. Lo mejor sin duda cómo inventas razas y bichos de fantasía. Muy bien.

    Como consejo para mejorar añadidos a los de Tony. En algunos párrafos creo que puedes unificar información para no resultar repetitivo. Por ejemplo, en este párrafo:

    Tanto los erdaags como los damneds eran excelentes guerreros que habían sido entrenados para el combate. No obstante, los damneds les ganaban en número. Sin embargo, los erdaags eran mejores guerreros, porque habían sido entrenados desde los dieciocho años de edad.

    Yo lo habría puesto así para no repetir tanto las palabras guerrero y entrenar/entrenados:

    "Tanto los erdaags como los damneds eran excelentes guerreros que habían sido entrenados para el combate pero los primeros habían empezado a serlo antes, a los dieciocho años de edad, por lo que eran mejores. Sin embargo, los damneds les superaban en número. "


    Otra consejo. A veces, interrumpes la narración de la batalla o un duelo para informar sobre algún personaje, sobre algún bicho. Creo que te corta la narración y te distrae de la acción. A mí, que me pasa también, me han aconsejado que no corte la acción para meter información, sino que ésta la añada antes o después.

    Sigue escribiendo porque poco a poco, cada vez que se escribe más, se van puliendo todos esos detalles narrativos y ortográficos.

    Seguiré leyendo esta historia. ¡Hasta pronto!

    Si

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    1. Me alegra que te haya gustado. Ya me habéis dicho varios que lo mejor es mi capacidad para inventar razas, criaturas, etc. Es cierto, en este libro, pero no lo hago en todos. Se debe a la cual considero mi mejor cualidad como escritor, la imaginación. Sin embargo, lo que define mi estilo es ir directamente al grano, aunque a veces abuso de ello. En cuanto a la expresión y los signos lingüísticos dejo mucho que desear. El párrafo está perfecto como lo has dejado, gracias. Lo cambiaré. En cuanto al segundo consejo nos pasa ambos, (Estoy leyendo estos días tu primer capítulo y a ti te pasa más que a mí; supongo que en los primeros capis tiende a sucedernos más) .Un saludo y gracias por comentar y seguir el blog, de nuevo.

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  6. Sí, es que se tiende a dar mucha información, y es inevitable jajaja Pero bueno poco a poco iremos perfilándolo.

    Hoy, por cierto, hemos subido una nueva versión del capítulo, más reducido (eliminando descripción de la ciudad).

    Lo de las expresiones y signos lingüísticos no te preocupes, se van perfilando poco a poco. Yo tengo algunas direcciones que pueden ayudarte porque a mí me ayudan. Las puedo buscar y pasártelas.

    Un saludo!

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  7. Chicos, ya he cambiado el primer capítulo con vuestras sugerencias y algunos fallos más que he visto al corregirlo (los cuales no voy a mencionar, jeje) A ti Toni, al final te he hecho caso en todo. Sergio, he cambiado el párrafo que tu mencionaste, pero no lo he puesto tal cual me decías, le he dado leves cambios a la versión que me ofreciste y me gusta mucho como ha quedado.

    Este era el tuyo:

    "Tanto los erdaags como los damneds eran excelentes guerreros que habían sido entrenados para el combate pero los primeros habían empezado a serlo antes, a los dieciocho años de edad, por lo que eran mejores. Sin embargo, los damneds les superaban en número. "


    Esta es mi versión final:

    "Tanto los erdaags como los damneds eran excelentes guerreros que habían sido entrenados para el combate, pero los primeros habían comenzado antes, a los dieciocho años de edad, con que eran mejores. Sin embargo, los últimos les superaban en número."

    Te dije que estaba perfecto, pero como ves todo se puede mejorar, seguro que esta última versión mía también, jaja.
    En cuanto a la información la he dejado como estaba, sé que no queda bien, y que corta la acción, pero era necesaria en este primer capítulo y creo que era la mejor forma de introducirla. Por lo menos, yo no he podido hacerlo antes o después de la acción, sin cambiar demasiado la historia.

    Gracias por las críticas, así mejoro el manuscrito, y yo como escritor. Para cuando lo acabe, no será necesario que le pase un borrador demasiado a fondo, porque gracias a vosotros ya le estoy pasando pequeños borradores por capítulos. Jaja.

    Espero que os guste como ha quedado con los cambios. Un saludo.

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  8. Personalmente creo que está bastante mejor, han sido cuatro líneas (por llamarlo de alguna manera) y no te han desviado nada de la idea que tenías tú. El combate me ha gustado mucho, muy bien narrado, buena velocidad y bastante creíble, enhorabuena José. Saludos.

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  9. Concuerdo con Toni, te ha quedado mucho mejor sin tener que salirte de la esencia inicial del capítulo. Gran trabajo. ¡Saludos!

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  10. Gracias a ambos de nuevo. Me alegra que ahora os guste más. ¡Nos leemos!

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  11. Hola Jose. El principio me ha gustado bastante, sobre todo las razas y como inicia la historia. Por supuesto, seguiré leyéndola.
    Un saludo.

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    1. Me alegra satisfactoriamente que hayas comenzado a leer la historia. He visto la brevedad de tus capítulos, y por el contrario éste era muy largo. Espero que no se te haya hecho muy extenso. Seguiremos leyéndonos. Un saludo.

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    2. Hola Jose.
      No se me ha hecho extenso, ya que estoy acostumbrado a leer libros con capítulos largos. No obstante, si mis capítulos son cortos es solo por mi forma de escribir, nada más.
      Un saludo.

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  12. Me gusta la historia, el comienzo, la introducción de las razas (sí que sabes cómo crearlas), la batalla y todo lo que sucedió hasta que pudieron poner a salvo a Érdwill. Se ve interesante. Haré algo de tiempo en el fin de semana para ponerme a tono porque veo que ya son varios capítulos, je, je. Saludos.

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    1. Gracias. Me alegra enormemente, y más viniendo de alguien que es capaz de plantearse escribir una saga tan titánica como es Historias del Universo. También tengo intención de leer El Señor de las Espadas. No me gusta tanto como la otra saga, según lo que he leido sobre que va, pero tambien es de mi estilo. Lo que me echa un poco para atrás es que el prólogo es muy largo. Pero lo leeré. Iré alternando leyendo un capi de cada una. Saludos.

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  13. ¡Hola! Pues ya me tienes por aquí XD jejeje
    Un inicio de libro trepidante, con el ataque al pueblo Dawk. Con Dragones y magia ya me has atrapado ;) Aunque he de reconocer que al principio me he liado un poco con los nombre... (aunque también es verdad que los nombres ¡no son lo mío! ;) jejeje)
    ¡Un saludo! ^^

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    1. Hola. Gracias por dedicarme tu tiempo. Sí, es el mejor comienzo que he hecho de una novela, hasta ahora.
      En esta historia encontrarás ambas cosas, y muchos elementos más de aventura y fantasía épica.
      Pues lo tienes complicado. Hay muchos personajes y razas, y todos con nombres muy raros. Jejeje. Saludos. ¡Nos leemos y comentamos!

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