viernes, 6 de junio de 2014

Capítulo 3 de Las Crónicas de Érdwill 1



EL BEBÉ SE HACE ADULTO


    A medida, que los años fueron pasando, aquél bebé que Éomerd creyó muerto, fue creciendo al lado de Thomas, el comerciante al que Miramna lo entregó, antes de morir.
Thomas, cuando Érdwill aún era pequeño, le contó que él no era su verdadero padre; pero, no quiso contarle nada más, por el momento. El resto, prometió contárselo cuando cumpliera los dieciocho años.
Érdwill, que respetaba mucho al tío Thom, (“tío Thom” era la forma cómo Érdwill llamó a Thomas, a partir de entonces), decidió aceptarlo y esperar a cumplir los dieciocho años.
Aunque, Thomas no se lo dijo, Érdwill se dio cuenta de que él no era como los demás chicos del pueblo. Tenía un rasgo que lo hacía diferente, sus ojos eran de color lila, y ningún chico, hombre, chica o mujer, los tenía así… por lo que, dedujo, que debía pertenecer a otra raza.
Érdwill tenía ahora doce años, recién cumplidos. Se dedicaba a ayudar al tío Thom en la granja en la que ambos vivían solos.
Thomas se dedicaba a criar animales, para luego, venderlos en el mercado. Pero, siempre que salía a vender, Érdwill se tenía que quedar sólo en la granja, cuidando de las gallinas, cerdos, caballos, y el resto de animales de la granja.
Érdwill no entendía porqué el tío Thom no permitía que fuese con él. Así, que se quedaba en la granja, enfadado y aburrido.
Las razones eran dos: una, que alguien tenía que guardar y cuidar los animales y la casa; y la otra y principal, era que no podía llevar a Érdwill al mercado porque… si lo veían las gentes de fuera, enseguida, sus ojos llamarían la atención, y las gentes sospecharían, y descubrirían que no era su hijo.
Hasta el momento, Thomas había cumplido con la promesa que le hizo a Miramna de cuidar al niño hasta los dieciocho años, y que no descubrieran quién era en realidad el muchacho. Ahora, le tenía mucho cariño, tanto, como si fuera su propio hijo.
No obstante, un día ocurrió algo que Thomas presentía, pero, que había deseado que no sucediera.
Cada año, por estas fechas, los damneds recorrían todos los pueblos que estaban bajo el dominio de Éomerd, para arrancar de los brazos de sus padres, a todos los niños humanoides que hubieran cumplido los doce años.
Los querían para llevárselos de esclavos a las canteras.
Ese año, Érdwill había cumplido los doce años, pero, no imaginaba nada, porque vivían retirados del pueblo, y nunca había visto como se llevaban a los niños de esclavos.
Thomas, en cambio, sí lo sabía. Pero, prefirió ocultárselo. Intentaría esconderlo cuando llegaran.
Sin embargo, los damneds poseían un libro en el que estaban anotados todos los niños que vivían en los dominios de Éomerd. Por eso, sabían qué familias eran las que tenían que visitar cada año.
Thomas vio, a lo lejos, que los damneds montados en sus caballos (los fire-eyes), se dirigían hacia su granja.
Enseguida, llamó a Érdwill.
-¡Érdwill… muchacho…! ¿Dónde estás?
-Aquí, en el establo. ¡¿Qué ocurre?!
-¡Deprisa, escóndete, los hombres del señor oscuro vienen a buscarte, y como te he contado, nunca puedes esperar nada bueno de ellos!
-Está bien, tío, no te preocupes, me esconderé.
Los damneds se acercaban deprisa. En unos momentos, llegarían a la granja.
Thomas estaba asustado y preocupado, pero intentó coger valor para mostrarse tranquilo y no hacerles sospechar.
Cuando llegaron, Thomas salió a su encuentro…
-Hola, ¿os puedo ayudar en algo?
-Claro que puedes. Buscamos a tu muchacho, ¿dónde se encuentra? -preguntó, desde su fire-eyes, el dámned que, momentos antes, se había quitado el casco. Tenía una melena lisa y algo sudada de color castaño, que le caía hasta los hombros, una cicatriz que se iniciaba en su cuello y que recorría parte de una de sus mejillas y que acababa justo antes de llegar a su ojo izquierdo; que al igual que el otro lo tenía totalmente negro. Sus ojos y parte de su frente, además, estaban envueltos por un tatuaje gris, a modo de símbolos, parecido a un antifaz. Ambos rasgos, el tatuaje y el color de ojos, identificaba a todos los damneds. Pero, el rasgo de la cicatriz era propio de su líder, Cónnor.
-Aquí, no hay ningún chico. Vivo sólo -contestó, Thomas.
-No mientas, abuelo; o, será peor.
-No miento. Podéis buscar si queréis -dijo Thomas, decidido.
-Está bien, vosotros dos buscad al chico por toda la granja -ordenó Cónnor a dos de sus damneds.
Érdwill se había escondido en el sótano; dónde bajó desde una compuerta que estaba tapada por una alfombra.
Los damneds lo buscaron por toda la granja, pero, no lo encontraron.
-Señor, no hemos encontrado ni rastro del muchacho.
-No será necesario que sigáis buscando. Estoy seguro que el conejo saldrá de su madriguera por sí sólo. Traed aquí al viejo, y quitarle la ropa que lo cubre de cintura hacia arriba.
Los damneds hicieron lo que Cónnor les ordenó. Después, ataron a Thomas, de ambas manos, a unos palos. Cónnor sacó un látigo de su montura, y a continuación, lo sacudió sobre la espalda desnuda de Thomas. Éste soltó un alarido, pero no quiso decir dónde estaba Érdwill. Cónnor sacudió el látigo por segunda vez… Érdwill, desde el sótano, escuchó el grito del tío Thom, y no pudo soportarlo… salió de inmediato del sótano; cuando apareció, el látigo caía por tercera vez sobre la espalda de Thomas.
-¡Parad, estoy aquí! -gritó Érdwill, antes de que Cónnor descargara otro latigazo sobre el tío Thom.
-Así, que has aparecido. Ves viejo, tu silencio sólo te ha servido para probar mi látigo.
-Lo probaría mil veces, antes que entregarte al chico por mi mismo -respondió, Thomas.
-Encadenar al pimpollo, y ponerle los grilletes en las manos y en los pies -ordenó Cónnor a dos de sus damneds.
-Érdwill, muchacho, resiste a las adversidades. Algún día, tu esfuerzo será recompensado -dijo Thomas a Érdwill, mientras lo encadenaban.
-Tranquilo, tío Thom. Resistiré y volveré.
Con estas palabras, Érdwill se alejó de Thomas. Los damneds se lo llevaban para que se reuniera con los otros chicos.
Cónnor pensó que era un guezlaad, un mestizo fruto de la unión de aquel hombre con alguna yózak, pero nunca se le ocurrió que aquel chico fuese el mismo de la profecía.
Érdwill marchaba prisionero. Los damneds lo llevaban dirección a las canteras, para que trabajara como esclavo. Iba unido, por una cadena, a los otros muchachos del pueblo. Todos iban en medio. Delante de ellos, marchaban Cónnor y sus oficiales, y detrás, varios damneds de la guardia personal de Cónnor. Todos los damneds cabalgaban en los fire-eyes, pero los muchachos, en cambio, iban andando forzadamente, y con unos grilletes que les hacían ampollas en las manos y en los pies.
El camino entre Mersis, el pueblo de Thomas, y las canteras era largo. Tenían que cruzar Las Colinas de Eol, un lugar desértico y árido dónde siempre hacía un fuerte viento polvoriento; y dónde, además, las rocas y el asfixiante calor, hacía el viaje aún más duro y desagradable. Para cuando llegaran a su lugar de destino, algunos tendrían el calzado y las fuerzas en las últimas.
Tras un largo viaje, llegaron a las canteras; muy debilitados y sedientos, porque el agua se les racionó… con los cuerpos llenos de ampollas y de quemaduras de la luz de los tres soles y del viento; y algunos, que se resistieron a seguir, llegaron, incluso, con las heridas de los latigazos que recibieron.
Pero, el viaje no sería lo peor…
… Pronto, comprobarían que en las canteras sólo sobrevivirían los más fuertes.
El trabajo era muy duro. Extraían las rocas y las trasladaban fuera de las canteras.
Trabajaban mientras había luz, y tenían que soportar un calor asfixiante. La comida y el agua era un bien escaso, y para privilegiados. Únicamente, tenían derecho a ambas, los damneds de las canteras, y aquellos esclavos que más se esforzaban; que eran recompensados por ello. Esto contribuía a que los débiles se hicieran aún más débiles, y los fuertes, más fuertes aún.
Con el paso de los años, muchos muchachos perecieron. Aunque, no fueron los únicos. Otros, de otras razas, también lo hicieron; a pesar, de que algunos eran más fuertes que los hombres.
Érdwill era de los más fuertes de su cantera. Aunque, en las otras dos canteras vecinas, había otros tan fuertes como él.
El paso de los años, le sentaba muy bien. Su cuerpo estaba cambiando; había aumentado su musculatura considerablemente, y ahora, también era más alto. Se estaba haciendo adulto.
En las canteras hizo muchos amigos, que lo admiraban, pero, también hizo muchos enemigos que lo envidiaban, porque estaba entre los preferidos por los damneds. Éstos le ofrecían más comida que a los demás, y cuando, en la rutina diaria Érdwill se peleaba con algún otro esclavo, los damneds, casi siempre, solían apostar porque Érdwill sería el vencedor.
Habían pasado cuatro años desde que Érdwill llegó a las canteras. Ahora, tenía dieciséis años. Con esta edad, los damneds escogían a los esclavos más fuertes, y se los llevaban a la isla de Tracksia, para que los entrenaran como gladiadores.
Érdwill, que era de los más fuertes y resistentes, enseguida, fue escogido. Al final, entre las tres canteras escogieron a cuarenta esclavos.
A la mañana siguiente, Érdwill embarcaba en un barco, aún como esclavo; (el día anterior habían viajado en jaulas transportadas por carros, desde las canteras hasta la costa).
Durante las primeras horas del viaje, el viento sopló favorable… pero, durante la tarde, una calma y un calor agobiante, se les vino encima. Érdwill y los demás esclavos tuvieron que esforzarse en los remos para que el barco avanzase; los damneds, con sus látigos, se ocupaban de que el ritmo no decayera.
Un día después, avistaron tierra. Habían llegado a la isla de Tracksia. Allí, serían entrenados durante un año, y después, tendrían que luchar en combates con gladiadores experimentados, para mantenerse con vida.
De modo que, desembarcaron, y a continuación, fueron llevados a los campos de entrenamiento. Allí, les presentaron a quién sería su instructor, un dórdag, (raza humanoide de gran tamaño, fuerza bruta , maldad y astucia que sirve a Éomerd), llamado Eolión.
Los tres ayudantes del instructor eran muy diferentes entre sí; dos eran humanos, uno de raza blanca y otro de raza negra, y el último, era un dámned.
Además, de los cuatro gladiadores, en la isla había un gran número de damneds, que se encargaban de mantener el orden en ella y de que nadie saliese de la isla, sin el permiso de algún superior.
Una vez, tuvieron la primera reunión con los gladiadores, en la que les informaron sobre lo que iba a ser su instrucción en la isla; los cuarenta esclavos fueron llevados a las celdas, donde permanecerían la mayor parte del tiempo, durante su estancia en la isla.
A Érdwill le tocó compartir celda con un árido,(tribu humanoide alta y delgada, de piel bronceada, pelo rubio hecho trencillas y ojos dorados como el oro), llamado Fhimias, que era algo raro, y parecía poco hablador.
Al día siguiente, comenzaron con la instrucción, muy pronto… tanto, que a algunos tuvieron que echarles un cubo de agua sobre la cabeza para que espabilaran.
Después, su instructor, el dórdag, llamado Eolión, les dijo a todos, lo siguiente:
-Antes de empezar a instruiros, quiero haceros una prueba… Alguien de vosotros deberá enfrentarse a mi peor gladiador, pero, no por ello, fácil de vencer. El combate será con armas de madera, para que no se dañéis antes de la instrucción. ¡Éste es Crackis! -al decir su nombre, uno de los ayudantes del dórdag, el gladiador blanco, se adelantó-. ¡Quién tenga agallas, que salga y se enfrente a él! -terminó diciendo Eolión.
Nada mas acabar de hablar, uno de los esclavos, se abrió paso entre los demás, salió, y se ofreció para la prueba.
Era un rag (bárbaros: humanos de gran musculatura y tamaño, de raza blanca, distintos a los demás) que medía cerca de dos metros de altura, y con una espalda que por su anchura parecía la de un oso. El ayudante de Eolión, de raza negra, le entregó otra espada de madera al rag, y ambos se pusieron en posición de combate.
Fue el rag quién atacó primero. Se lanzó lleno de furia contra Crackis, y le intentó asestar un golpe, que si no le hubiera alcanzado habría dejado al ayudante de Eolión con un hombro inútil para una buena temporada; pero, Crackis lo esquivó, y, en el mismo movimiento, le aceptó, con la empuñadura de su espada de madera, un golpe en la parte baja del estómago, que dejó al rag sin respiración, en el suelo, a su merced.
El rag había perdido… Crackis, el vencedor, se retiró y se situó detrás de Eolión. El instructor levantó la voz, y dijo a todos:
-Esto ha sido una demostración, para que veáis lo bajo que está vuestro nivel en estos momentos. A partir de ahora, comenzaré a instruiros. Practicaréis con espadas de madera, por el momento.
Cuando, alguien se crea capaz de vencer a Crackis, se le dará la oportunidad. Los que consigan vencerlo serán instruidos por mis otros dos ayudantes, Dérthar y Azión, pero, entonces, practicarán con armas de verdad.
Cuando, pase un año, todos, estéis preparados o no, tendréis que batiros a muerte con otros gladiadores de otras escuelas. Los que sigáis vivos, obtendréis privilegios; comeréis, beberéis, y disfrutaréis de la compañía femenina, cuando deseéis; y además, me haréis más rico a mí, y a nuestro señor, Éomerd.
Por último, quiero deciros que sólo seréis libres, si alguien compra vuestra libertad, a un buen precio, pero, eso no suele suceder, porque… cuando alguien paga, lo hace para que le sirváis a él como gladiador o como esclavo. Así, que no os hagáis ilusiones.


      El año de entrenamiento pasó rápido. Sólo catorce de los cuarenta esclavos que llegaron, consiguieron vencer a Crackis; y de estos catorce, seis habían perecido durante su entrenamiento con Dérthar, Azión y Eolión.
Ahora, eran treinta y cuatro esclavos; veintitrés de ellos ni siquiera habían practicado con armas de verdad. Por eso, éstos sólo se enfrentarían a otros gladiadores en grupos.
Sólo, ocho se habían convertido en gladiadores.
Habían conseguido mantenerse con vida hasta el momento. Su entrenamiento había sido completo, pero, a partir de ahora, se tendrían que enfrentar en solitario con otros gladiadores, en combates, a vida o muerte.
Estos ocho gladiadores eran: el rag que se enfrentó a Crackis cuando llegaron a la isla, de nombre Górdag, otros tres humanos, dos de raza blanca, Kúndoor y Rumier, y uno de raza negra, Zescarión; Érdwill y su compañero de celda, Fhimias; un elfo, llamado Jhalias, y un enano, llamado Moongrée.
De los ocho, el más débil era Kúndoor, que no logró vencer al gladiador de raza negra Dérthar, durante los entrenamientos.
De los siete que lo consiguieron, sólo tres vencieron al dámned Azión: Érdwill, Fhimias y Górdag. Y, de éstos, sólo dos lograron vencer en alguna ocasión al instructor, el dórdag Eolión… Fhimias, y por supuesto, Érdwill.
Una vez, se hicieron gladiadores, viajaron, parando en todos los pueblos donde se celebraban combates.
Tras dos meses combatiendo, los esclavos que durante el entrenamiento no vencieron a Crackis, habían muerto todos. Y, de los ocho que acabaron su instrucción hasta el final, los dos humanos de raza blanca, Kúndoor y Rumier, también habían muerto, enfrentándose a otros gladiadores.
A medida que transcurría el tiempo, los seis gladiadores que quedaban con vida, se fueron enfrentando a rivales, cada vez más fuertes… tanto, que Zescarión, Moongrée y Jhalias quedaron muy mal heridos y tuvieron que dejar de combatir durante una temporada, para poder recuperarse. Mientras, Górdag, Érdwill y Fhimias, siguieron con sus combates, y lograron vencer a todos los rivales a los que se enfrentaban.

Había pasado un año, desde que iniciaron sus viajes para combatir con otros gladiadores. Mañana, tendrían que participar en el torneo de gladiadores más famoso de todo Rhamnia, que se celebraba en Coliseum.
Érdwill estaba muy cambiado; tanto físicamente como mentalmente, era mucho más fuerte que cuando tuvo que dejar al tío Thomas.
Recordó que su tío le dijo que resistiera a las adversidades, porque algún día sería recompensado. También, recordó algo que le dijo cuando aún era muy pequeño… que le contaría todo lo que sabía sobre él, cuando cumpliera los dieciocho años.
Érdwill ya tenía esa edad. Y se había mantenido con vida, con la ilusión de volver a ver a su tío, algún día.

No tendría que esperar mucho, porque algo sucedería muy pronto…

Al día siguiente, estaba en el torneo, junto a Górdag y Fhimias, que participaban también.
Sus compañeros, Zescarión, Moongrée y Jhalias, y su instructor, junto con sus tres ayudantes: Azión, Dérthar y Crackis, habían venido a verlos, y a animarlos.
Entre el público del coliseo, había alguien que Érdwill no sabía que había venido. Era su tío Thomas. Se había enterado que alguien que podía ser Érdwill participaba en el torneo. Por eso, enseguida fue a Dawk, y los avisó.
En cuanto se enteraron, uno de ellos, Euferión, el abuelo materno de Érdwill, decidió acompañar a Thomas al torneo.
Ambos estaban impacientes por ver salir a los gladiadores, para comprobar si alguno de ellos podría ser Érdwill.
En el torneo participaban ocho gladiadores por disciplina. Había tres disciplinas: lucha con espada, lucha con lanza, y lucha con maza. Érdwill participaba en la disciplina de la espada, Fhimias en la de la lanza, y Górdag en la de la maza.
Para ganar, en cualquiera de las disciplinas, había que ganar los tres combates que tenían que disputar… Pero, no era nada fácil, porque los adversarios parecían temibles.
Por fin, salieron los veinticuatro gladiadores a escena. Caminaban sobre la arena, divididos en tres filas de ocho gladiadores cada una.
Cuando llegaron al centro, las tres filas se pusieron alineadas, horizontalmente, como una sola; pero, con espacios entre cada una de las disciplinas. Los gladiadores miraron al público, y, levantando las manos, les dirigieron unos saludos.
Ahora, que Thomas y Euferión podían observarlos con detenimiento, se dieron cuenta enseguida que en la disciplina de la espada, había uno que debía ser Érdwill.
Euferión, entusiasmado, miró a Thomas y le dijo:
-¡Tiene que ser él! Se parece mucho a su padre cuando éste tenía su misma edad. Además, tiene los ojos lilas como nosotros los yozaks.
-Estoy de acuerdo -contestó Thomas-. Aunque ha cambiado mucho desde que me lo arrebataron, lo he reconocido en cuanto lo he visto. Es él.
-Esperemos que la profecía sea cierta. Porque si no lo es, será muy difícil que salga con vida de este torneo -dijo Euferión, mirando a Thomas, preocupado.
En la arena había tres grandes círculos que rodeaban a uno mucho más grande que había en el centro. En los tres más pequeños, se celebrarían los combates de clasificación de cada una de las disciplinas; y en el más grande, el que estaba situado en el centro, se celebrarían una tras otra, las tres finales.
Enseguida, se iniciaron las rondas clasificatorias. Tanto Érdwill, Górdag, como Fhimias, no tuvieron problemas para ganar su primer combate. Ahora, quedaban cuatro gladiadores por disciplina. Sólo les quedaba un combate para clasificarse para las finales; así, que tendrían que esforzarse.
Tras un breve descanso, los combates comenzaron de nuevo. Érdwill ganó el suyo, pero, no fue nada fácil. Górdag, también lo ganó, pero, para él sólo fue un mero tránsito. Fhimias, a pesar de vencer y clasificarse para la final, quedó malherido de una pierna.
Con los tres clasificados para las finales, Eolión estaba eufórico. Su escuela de gladiadores ganaría mucha fama, y él mucho dinero.
Zescarión, Moongrée y Jhalias felicitaron a sus compañeros y les desearon buena suerte. En cambio, los ayudantes de Eolión, Crackis, Dérthar y Azión, les dijeron cosas como:
“no nos explicamos como unos pardillos como ustedes habéis llegado tan lejos” o “vuestros rivales no eran muy buenos”. Górdag estuvo apunto de lanzarse sobre ellos, pero, Fhimias consiguió calmarlo.
Desde el público, Thomas y Euferión habían observado al muchacho y tenían que reconocer que se había defendido muy bien.
La primera final que se celebraría, sería la de la disciplina de la lucha con maza. Górdag se tenía que enfrentar a un dórdag de aspecto tan temible como Eolión (musculoso como una mole), pero, mucho mas joven. Parecía un adversario difícil de doblegar, pero Górdag se valió de la maña y de lo mucho que aprendió de Eolion, y lo venció.
Mas tarde, le llegó el turno a Fhimias. Su oponente era un humano de piel negra, con un cuerpo fibroso y una agilidad asombrosa. Para colmo, Fhimias llegaba a la final herido de una pierna. Su rival aprovechó esta debilidad y lanzó todos sus ataques hacia el lado donde Fhimias estaba herido.
El árido luchó todo el combate a la defensiva. Al final, aprovechó un error de su oponente, que bajó la guardia, confiado, y lo venció.
Ya sólo quedaba la final en la que Érdwill participaba. Sus dos compañeros habían vencido y la presión era mucho mayor. También, estaba la cuestión de que si perdía, moriría, pues los combates eran a vida o muerte.
Tenía que enfrentarse a un joven éery. Uno de los adversarios más difíciles de vencer.
El combate comenzó. Los dos gladiadores estaban muy igualados, pero, el pálido éery tenía más resistencia y poseía más experiencia en combates de este tipo.
A medida, que Érdwill se iba cansando, el éery lo iba doblegando. Consiguió herirlo una y otra vez; si no actuaba pronto, estaba perdido. Moriría a manos de aquél éery. En ese momento, escuchó una voz, entre el resto de voces del público, que le resultaba familiar. ¡Era la voz del tío Thom!
-¡Muchacho, estoy aquí! ¡Recuerda lo que te dije! ¡Debes sobrevivir y sobreponerte a cualquier dificultad!
La voz del tío Thomas fue un bálsamo para él. Se levantó, sin preocuparse por las heridas; parecía lleno de vida, y, tenía más ganas de vencer que nunca.
Érdwill atacó a su oponente. Esta vez, el éery no pudo contrarrestar sus golpes. Érdwill parecía otro gladiador. El éery estaba perdiendo el combate y no tardaría en morir.
Al final, Érdwill lo venció, pero, después, él cayó también al suelo, inconciente. Se debatía entre la vida o la muerte.
Tres días después del torneo, Érdwill ya estaba recuperado. De modo, que él, sus compañeros gladiadores y Eolión, junto con sus tres ayudantes, partirían, de nuevo, hacia la isla de Tracksia.
Mientras Érdwill había estado en cama recuperándose, Euferión y Thomas se habían quedado en Coliseum, y se habían informado de dónde paraba el muchacho y quién era su maestro. Una vez recuperado, Thomas y Euferión fueron a ver al maestro de Érdwill, para comprar su libertad.
Para que Eolión no sospechara… le dijeron que querían comprarlo, para que luchara para ellos. Al principio, Eolión se mostraba reacio a venderlo, pues el muchacho tenía mucho futuro. Pero, Euferión le convenció con una fuerte suma de dinero.
Cuando Érdwill supo que alguien que no conocía, pero, que acompañaba al tío Thomas lo compró, sabía que sería libre… corrió y abrazó a su tío, cuando ya no estaban los gladiadores, y le dio las gracias a la otra persona.
-Tío Thom… me gustaría pediros algo -soltó Érdwill, con tono indeciso.
-Dilo muchacho. Si podemos, te complaceremos.
-Mi mejor amigo es un compañero de celda, de la isla donde nos entrenaron como gladiadores. Ha participado también en este torneo y ha vencido en la final con lanza. Quiero pediros, por favor, si podéis comprar también su libertad -dijo Érdwill, rogándoles de rodillas, esperanzado.
-Anda, levanta. Debes de tenerle mucho apego a tu amigo, para que todo un gladiador como tú, te rebajes a rogar de rodillas -le dijo Euferión.
-Todo depende de él, muchacho -le dijo Thomas a Érdwill, refiriéndose a Euferión.
-¿Puedes hacer algo por él? No te lo pediría si fuese otro, pero… -Érdwill mostró una madurez y una valentía dignas del pueblo dawk al dirigirse a Euferión.
-Umn… creo que no será ningún problema. Dispongo del dinero necesario para convencer a tu maestro -dijo Euferión, sonriendo.
Momentos después, Fhimias era también libre.
Cuando, Fhimias se encontró con los tres, les mostró su agradecimiento.
-Érdwill, siempre fuiste un buen compañero, pero, nunca creí que harías esto por mi. Te estoy muy agradecido por interceder por mí.
-No tienes que dármelas, pero, sí puedes venir con nosotros, si quieres -le dijo Érdwill, entusiasmado.
-Gracias, una vez más, Érdwill. Gracias también, a vosotros, pero, prefiero regresar con los míos. Mi pueblo y yo estamos en deuda con vosotros, así que, cuando necesitéis ayuda, no dudéis en venir a buscarme -dicho esto, Fhimias partió hacia su pueblo.
Una vez se quedaron Érdwill, Thomas y Euferión solos, Thomas le contó a Érdwill quien era su compañero, el que había comprado la libertad de Fhimias y la suya. Después, tanto Thomas como Euferión, le contaron todo sobre su pasado.
Ahora, que Érdwill era libre y conocía su pasado, sabía cual era su destino. Aunque, el cambio en su vida sería muy grande, debido a lo que ahora sabía, se lo tomó bastante bien; pues, su dura adolescencia le había hecho madurar mucho.

Lo primero que haría, sería… partir con su abuelo Euferión y con Thomas hacia el pueblo donde nació, Dawk. 

11 comentarios:

  1. hola, me ha gustado mucho este cap. mucho mas que el anterior, espero con ansias el proximo, esperando que sea tan interesante como este. saludos.

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    1. Gracias, por leer y comentar. Me alegro que te haya gustado, a mí también me gusta mucho más que el anterior. Éste entre los casi 19 capítulos que llevo escritos está entre mis preferidos. El cuarto es muy parecido al segundo en cuanto a lo breve y los personajes, así que te gustará menos, pero sigue leyéndolo... el global de la historia lo merece.

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  2. Bueno pues ya ha caído el tercero. Lo primero y para que no se me olvide, quiero hacer mención al color de ojos del protagonista, parece que sea un homenaje al personaje de Reinos Olvidados Drizzt Do ´ Urden. Me ha gustado este detalle. La historia se ha desviado bastante de lo que yo intuía podía suceder, pero no me ha parecido menos interesante por ello. Sigo echando de menos algún detalle más a la hora de los enfrentamientos, parece que los combates terminan siempre un poco por las bravas, o una guardia baja. Sigue asombrándome tu capacidad para crear razas, nombres de personajes, etc.
    Buen relato en definitiva. Un saludo.

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  3. Toni te comento por orden:

    Me alegra que haya caído el tercero antes de mañana que es cuando cuelgo el cuarto... jajaja. Ya estás al día, así que a partir de ahora puedes leer y comentar al instante (Jeje no te asustes, es solo una sugerencia).

    No sé si recuerdas que una vez te dije que había leído algunos libros de los reinos, pero ninguno de su más famosa saga sobre ese personaje. Sabía que era un elfo oscuro de pelo blanco, pero no el color de sus ojos. Con que lamento defraudarte no es un homenaje, una lastima, compañero .El color de ojos del protagonista se debe a que su madre es una yózak... y éstos tienen los ojos violeta.

    En cuanto a la historia, no sé qué intuías; ya me comentarás, pero lo mejor de las historias es sorprender a los lectores, y cuando el sorprendido es el propio escritor, mejor todavía, porque quiere decir que la historia ha cogido vida propia. Me alegra que de todas formas, te haya resultado interesante. Si miras el mapa con atención, verás e intuirás cosas de por donde puede ir ésta.

    Estaba esperando con muchas ganas tu opinión sobre los combates de este capítulo, pues desde que comentaste el primero sabía que estos idem de lo mismo. Pensé en cambiarlos entonces, antes que leyeras el capítulo, pero luego cambié de opinión porque quería saber qué pensabas exactamente, y después pasarle el borrador (lo haré durante los próximos días).

    Me llena de satisfacción que te asombre mi capacidad para crear razas, nombres de personajes, etc. Tengo mucha imaginación, y esta parte, la de crear los mundos, sus razas, sus criaturas es la que más me gusta como escritor. Siempre imagino los libros como si fueran películas de mucho presupuesto. Tengo las imágenes en mi mente y las plasmo. Eso es todo.

    Gracias a ti, he conocido el libro Valesïa, me ha encantado el prólogo, porque el escritor también crea un mundo con razas chulísimas. Además narra muy parecido a mi.

    Bueno, si has leído la respuesta al comentario de Maria Rojas tendrás una idea de como va a ser el cuarto. Jeje.

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  4. Ahora que lo mencionas si que recuerdo que me comentaste que no habías leído nada de Drizzt, un consejo, deja todo y empieza con ello. El tema de la historia, ya te digo que me ha sorprendido para bien, pero yo creía que los tiros iban a ir por otro sitio. Algo como más ambiguo en torno al prota. Que todo estuviese más centrado en el Señor Oscuro y la tiranía ejercida por este y, el rumor del elegido fuese extendiéndose poco a poco, dia a dia, entre su gente, hasta hacerse una realidad. Bueno ya ves que esto es otra peli. Lo de los combates ha mejorado con respecto al primer capi, pero sigues terminando muchos por la vía rápida. Se que está el problema de que si te enrollas te sale un capitulo muy largo. Pero si detallas el entrenamiento, como tú lo has hecho, nombres, razas, rangos, etc, luego el torneo queda un poco ensombrecido al pasar por él de puntillas. No se, digo yo.
    Y lo de tu imaginación innata, joder, la verdad que sacas razas, y bichos de debajo de las piedras. A mi me gusta leer cosas así, pero… ¿No se si te has percatado qué en mis relatos no hay un solo personaje que no sea humano? Soy un poco especial para eso. Me gusta leerlo, pero no escribirlo.
    Valesia. Miguel Costa, es un tipo que escribe de puta madre. Me gusta mucho su forma de detallar y, lo épico de sus escritos. Las escenas de enfrentamientos, combates, o entrenamientos, son sencillamente fantásticas. Nunca he dejado comentario alguno en el blog, pero ya te digo, me encanta.

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  5. El capítulo me ha gustado bastante. Como dice Toni Grimal has mejorado los combates, pero los acabas demasiado pronto. No obstante, el capítulo está bien narrado y me gusta.
    Ahora ya me voy metiendo en la historia.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias. Espero ir mejorando los combates con el tiempo. Antes de Toni, ni siquiera era consciente que a los lectores les gustasen tanto los combates, por eso me centraba en la historia. Poco a poco te voy introduciendo en mi historia.
      Te habrás llevado una sorpresa cuando has leído comentarios respecto a ti. Por lo menos eran elogios. Jaja.

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    2. La verdad que sí; me he sorprendido bastante jajaja.

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  6. Ufff... Vaya tercer capítulo.
    ¡Han pasado mil cosas! Pobre Erdwill, mira que ponerle a trabajar en una cantera... aunque creía que habían acabado con todos los niños de su raza en el ataque del primer capítulo... Por eso me había extrañado que Connor no sospechara al ver los ojos del niño.
    ¡Y hasta gladiadores! jejeje Esta parte me ha recordado a la peli Gladiator ^^
    Y a partir de aquí, todo será nuevo hasta que llegue al capítulo 15. A ver qué sorpresas nos tienes preparadas. (Ya te dije que no había leído todos los capítulos ;) jejeje)
    ¡Un abrazo! :)

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    1. Hola. El ponerle en una cantera es para moldear lo que después va a ser el personaje, alguien fuerte física y psicologicamente y muy maduro para su edad, además que siempre me gustaron las escenas de canteras que salían en las películas.
      No, no acabaron con todos dejaron para que contaran a su descendencia lo que supone ser rival de Éomerd. Cónnor no puede sospechar... existen muchos guezlaads (mestizos) por todo el mundo Rhamnia. También hay yózaks fuera de Dawk, por lo que es normal que haya guezlaads descendientes de yózaks y con los ojos violetas fuera de Dawk. Cónnor creyó que era hijo de Thomas y una yózak. Espero que te gustara la parte de los gladiadores. A mi me gustó mucho.
      Te vas a formar un cacao. No leas los últimos que cuelgo sin leer estos siguientes primero. Además, así se pierde todo el misterio, porque tienes los spoilers por adelantado.
      Espero que te siga gustando tanto, como hasta ahora. Un abrazo.

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    2. Sí, sí!! Ya no leeré nada de lo que cuelgues nuevo, que sino me voy a hacer un lío que no veas! :D
      Me voy a por el cuarto! ^^

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