viernes, 4 de julio de 2014

Capítulo 7 de Las Crónicas de Érdwill 1




CÓNNOR MUEVE FICHA


      Cónnor, obedeciendo las órdenes del señor oscuro, fue a buscar a Drówdak.
Drówdak vivía en los barrios de la clase alta de la ciudadela negra de Illrion. Tenía una tienda donde vendía todo tipo de cosas que un mago noxious necesitaba para aprender y practicar magia.
Cónnor, poco después, junto con sus dos escoltas damneds, llegó a la tienda de Drówdak y entró en ella.
-Hola, Drówdak.
-Hola, señor -dijo Drówdak, mientras atendía a dos noxious que ya se marchaban.
-Parece que el negocio te va bien. No se notará mucho si te ausentas durante un tiempo. Ya qué… supongo que te imaginas a qué he venido.
-Creo señor, que tiene alguna misión para mí, pero, no debería haberse molestado en venir personalmente. Bastaba con que hubiera enviado alguno de los suyos con el mensaje.
-Verás Drówdak, la misión es de vital importancia, sino, no habría venido personalmente.
-En tal caso, déjanos solos Zetubín, y no vuelvas del almacén hasta que te mande llamar -dijo Drówdak a su ayudante, un muchacho blanco, que había encontrado mendigando en las calles de Illrion, al cual habían asesinado a sus padres, en tiempos de guerra.
Éste hizo lo que Drówdak le dijo, al pie de la letra, así que el yózak y Cónnor se quedaron solos para hablar.
-Verás Drówdak, el motivo que me ha hecho presentarme aquí es que te necesito como espía en Dawk -comentó Cónnor, con rotundidez, ya que sabía que el yózak se sorprendería al saber que su destino era su antiguo pueblo.
-¿Has dicho Dawk, señor? -preguntó Drówdak, desconcertado.
-Sí, has oído bien. Si tienes buena memoria, te acordarás del chico de la profecía, ¿verdad?
-Sí, señor. Pero… ¿Qué tiene que ver el chico ahora? Si no recuerdo mal, murió en el río después del ataque a Dawk.
-No recuerdas mal. Pero, parece ser que no sucedió así. Nos han informado de que existe un muchacho que podría ser él; y que, en estos instantes, debe de estar en Dawk.
-Comprendo, señor. Deseáis que vaya a Dawk a espiar al muchacho.
-No. Sólo eso… además de comprobar si el chico es en realidad quien parece ser. En el caso de que así sea, deberás espiar a los dawks y averiguar cuáles son sus intenciones.
-Bien, señor. Si no tiene más que decir, partiré enseguida para no perder más tiempo.
-Sólo una cosa más. Debes ser cauto y hacer el trabajo sin levantar sospecha alguna. ¡Entendido! Ahora me marcho. Tengo asuntos importantes que atender -dicho esto, Cónnor salió de la tienda junto con sus dos escoltas, dejando a Drówdak pensativo.
El yózak hablando consigo mismo, dijo:
-Así que el niño de la profecía puede seguir vivo. Si es así, disfrutaré mucho ayudando a mi señor. Aún recuerdo como me expulsaron de Dawk, al tratar de asesinar a la madre del chico en la prueba de iniciación, con la que Lana se convirtió en discípula del archimago Eléniak.

Habían pasado veintiocho años desde que lo expulsaron. Entonces, ambos, Lana y él, tenían diez años, edad con la que los yozaks se iniciaban como discípulos. Aunque, sus maestros no les enseñaban la verdadera magia hasta que no cumplían la mayoría de edad, a los dieciocho años.
Desde entonces hasta ahora, Drówdak no había vuelto a Dawk, de modo que, no lo reconocerían, pues no se parecía en nada al niño que era cuando lo expulsaron. Además, no podían sospechar por otra cosa, ya que había muchos otros dawks que, aunque no fueron expulsados, vivían fuera de su pueblo.
Tras recordar todo esto, Drówdak llamó a su ayudante.
-Ya puedes venir Zetubín.
Cuando el muchacho volvió, desde el almacén, Drówdak le dijo:
-Zetubín, voy a estar fuera durante un tiempo, así que te encargarás de la tienda durante mi ausencia. Espero que marche igual de bien cuando vuelva.
-No tienes por qué preocuparte. Aunque no lo haré también como tú, trataré de estar a la altura. Seguro que cuando vuelvas sigue teniendo los mismos clientes que hasta ahora.
-Eso espero -replicó Drówdak.
Por otro lado, Cónnor tenía otras cosas que hacer.
La Resistencia, compuesta por varias etnias, entre las cuales estaban los frígidos, principales oponentes del señor oscuro; los rágs, los gigantes, y las námides, últimamente, se había mostrado muy activa.
Esto se debía, principalmente, al rumor que decía que el chico de la profecía seguía aún vivo, se había extendido por todo el mundo de Rhamnia. Ahora, se estaban uniendo a La Resistencia nuevas etnias, que cuando creyeron muerto a Érdwill, perdieron toda esperanza y se rindieron ante la supremacía de Éomerd.
Cónnor necesitaría un ejército mayor para hacerles frente, por eso, había hablado con el líder de los noxious, el fiel consejero de Éomerd, Zénglar.
Le había dicho que necesitaba del poder de los noxious para crear más damneds y fire-eyes para su ejército.
Mientras, Cónnor llevaba tiempo capturando y reclutando hombres, que después de ser convertidos, entrenaba y adiestraba para la lucha. Los había tanto de raza blanca como de raza negra; y la necesidad hacía que cualquiera sirviera para ser reclutado.
Había capturado: a los desertores de la causa, a los prisioneros de guerra, a los que se negaban a pagar los impuestos, y hasta, ermitaños y mendigos.
Eran un buen número, y con la ayuda de los noxious, su ejército aumentaría.
Cónnor, en estos momentos, se disponía a visitar la zona baja del castillo de Éomerd. Allí, se encontraban las mazmorras, la sala de torturas, los laboratorios de los noxious, y la sala donde éstos creaban a los damneds.
Cónnor pasó primero por las mazmorras. Éstas estaban más vacías de lo acostumbrado, debido, a que algunos prisioneros ya habían sido convertidos en damneds.
En ellas sólo quedarían los humanos enfermos o muy ancianos para la lucha, y los prisioneros que pertenecían a otras etnias, que al no ser humanos, no podían ser convertidos en damneds.
Luego, pasó por la sala de torturas. Allí, algunos damneds estaban torturando a varios prisioneros para sacarle información sobre el enemigo.
Las torturas llegaban a ser tan intensas y dolorosas, que los gritos se podían oír mucho antes de llegar a la zona baja.
Los torturados, que aun así, se resistían a hablar, normalmente caían desmayados, con fuertes fiebres o dolores, tanto musculares como en las articulaciones.
Antes, de llegar a la sala donde creaban a los damneds, pasó un pasillo donde se encontraban los laboratorios de los noxious. Las puertas de éstos estaban siempre cerradas, y no se abrían nada más que cuando entraba o salía alguno de ellos. A los demás, no se les permitía el paso.
Cónnor nunca había entrado en uno de ellos, pero siempre que pasaba junto a ellos, olía olores desagradables, y oía ruidos extraños.
Al final del pasillo que cruzaba, estaba el cuarto donde creaban a los damneds. Era una gran sala con una enorme puerta de metal que tenía una pequeña ventanilla con barrotes desde la cual se podía observar el interior de la sala. En la puerta había dos guardias, dos damneds.
Cónnor les dijo que avisaran a Zénglar de su llegada. Poco después, el consejero de Éomerd salió a recibirlo.
-Hola Cónnor. No esperaba que bajaras hasta esta sala. Podrías recordar tu conversión. Pero, cambiando de tema, ¿cómo te va?
-No tan bien como a ti. Los rágs han atacado a nuestro ejército del norte, y le han causado numerosas bajas. La Resistencia se está haciendo muy poderosa, y sobretodo, están comenzando a creer que pueden vencernos.
Nuestro señor Éomerd se ensañará conmigo si no consigo detenerla. Por eso, te pedí ayuda; y por eso, es por lo que he venido aquí. Quiero saber si mi ejército estará listo a tiempo.
-Bueno, por ahora, llevo más de la mitad de los hombres que me has proporcionado, convertidos; y los caballos, los convertiremos, todos al mismo tiempo, en fire-eyes, cuando, acabe de convertirlos a todos en damneds.
-Debes apresurarte. No dispongo de mucho tiempo o La Resistencia se nos echará encima -dijo Cónnor.
Entonces, Zénglar rodeó con su brazo el cuello y hombros del dámned, y, mientras caminaban juntos, tratándolo de intimidar con su tono, le dijo, con cierta ironía:
-Dime Cónnor, ¿crees que es fácil convertir un hombre en dámned...? …No lo es. Para ello debo gastar parte de mi energía.
Ya sé que los damneds no recordáis nada de vuestra conversión, pero si quieres puedes pasar conmigo dentro de la sala. Cuando revivas los momentos de tu conversión, olvidarás tus problemas con La Resistencia.
-No, gracias. Ya me marchaba. Ah… tómate el tiempo que necesites para convertirlos a todos. No tengo prisa.
Cónnor se marchó enseguida, y Zénglar entró de nuevo en la sala con una malvada sonrisa, en la boca. A continuación, preguntó:
-¿Quién es el siguiente?
Dos noxious le ayudaron a traer a un nuevo prisionero.
-Colocarlo en la mesa.
Los dos noxious lo colocaron con dificultad, debido a que el prisionero se oponía a que lo convirtieran. La mesa era de madera y estaba provista de unos brazaletes pequeños para las muñecas y los tobillos, y de uno grande para la cintura.
Uno de los noxious trajo una probeta con un preparado de un líquido de color verde fluorescente. Mientras el otro noxious sujetaba la cabeza del prisionero contra la madera, el anterior vertía aquel líquido en las orejas del prisionero. La función de éste era hacer un lavado de cerebro al prisionero.
A causa de la pócima, el prisionero se retorcía de dolor, pero, no se podía mover mucho porque en la palma de las manos y en lo talones, la mesa disponía de unos clavos afilados como agujas, e impregnados de un veneno que lo dejaba semiinconciente.
Con todo, colocaron a aquél hombre en una silla provista también de brazaletes. Zénglar se situó, sentado, frente al prisionero. Y lo primero que hizo fue poner sus manos sobre las sienes de aquel hombre. A través de sus dedos, eliminó todo recuerdo anterior. Luego, mediante sus ojos envió unos rayos a los del prisionero para eliminar cualquier imagen que éste tuviera en su retina. Tras todo esto, el prisionero quedaba con los ojos totalmente negros. Seguidamente, Zénglar, con su boca, extrajo por la boca del prisionero, el alma de éste, convirtiéndolo en un ser sin escrúpulos. Por último, le tatuó, con tinta gris y magia negra, unos símbolos alrededor de los ojos y parte de la frente, para que nunca volviera a recuperar ningún recuerdo anterior a su conversión.
Una vez le habían robado el alma, el prisionero, que antes del ritual había sido entrenado y transformado en una máquina de matar, por Cónnor, terminaba su conversión; y lo que antes fue un hombre, ahora, era un dámned.

La razón por la que sólo se convertía a los humanos, era, porque los noxious sólo tenían poder para robarle el alma a éstos.

8 comentarios:

  1. me ha encantado el cap, con estas revelaciones!!me siento mal por esos pobres humanos! espero el próximo!!! gracias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un capítulo interesante. En él se descubren varias cosas, el pasado yózak de Drówdak, los integrantes de La Resistencia, y por último, lo mejor... la conversión de los humanos en damneds. No te sientas mal por ellos, eso es lo que tiene, los malos tienen que hacer cosas que desagradan. A partir de ahora, la historia se pondrá aún más emocionante. Gracias a ti. Un abrazo.

      Eliminar
  2. Ahora comprendo por qué los noxius convierten a los humanos en dámneds. Pensé que era usando más magia que otra cosa, pero parece que también es algo más "científico". Je, je. Me encanta como se está desarrollando todo. Quedé intrigado por lo que sucederá con Fhimias ahora que ocupó su lugar como el rey de su pueblo. También parece que le llegó el amor al protagonista, o el deseo... o ambos. Ja, ja, ja. Habrá que seguir leyendo para ver cómo sigue.

    Por otra parte, sí vi los mapas y me gustaron. Ojalá pudiera hacer mapas así. Hubiera sido más sencillo mostrar a Ávalon de esa manera aunque como no posee una geografía complicada lo que escrito de él creo que es suficiente. Si me serviría uno para la tercer historia, aunque no sería tan espectacular porque transcurrirá en un futuro muy lejano.

    Por último, a veces no comento todos los capítulos porque los voy leyendo de corrido y para no detener la lectura comento cuando dejo de leer... aunque a veces hago una mezcla divertida. Je, je.

    Saludos y comparto. ¡Feliz domingo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La conversión se basa sobretodo en la magia negra que practican y poseen los noxious, unos hechiceros mucho más poderosos que cualquier hechicero normal. Me alegra que te guste como he enfocado el desarrollo de la historia. Fhimias es un personaje importante en esta historia aunque no de los principales. Como dices, el convertirse en Rey no es irrelevante en esta historia, pero ya se verá más adelante.
      En cuanto a la chica erdaag solo te diré es uno de los tres personajes principales.
      Me alegra que te gusten mis mapas. La verdad, es una de las cosas que más está gustando a todos.
      En cuanto a los comentarios es lo que más agradezco de todos, incluso más que compartan mis escritos. Pero da igual que no comentes algunos, no me importa siempre que en el comentario que realices hagas como en éste, que has mencionado cosas de los otros. Gracias de nuevo por todo. Un abrazo. Y si estoy leyendo lo tuyo, lo que pasa es que leo y comento lo cosas de muchosobre blogs, y me falta el tiempo que me gustaría dedicarle a todos.

      Eliminar
  3. Un gran capítulo. Me ha encantado cómo has narrado las mazmorras. Y no digamos la conversión de los humanos. Así que, si no he entendido mal, se comen su alma, eh?? Vaya con los noxious....

    Connor ya se puede ir buscando un buen ejército si quiere acabar con toda la resistencia...¡ Y espero que descubran al infiltrado! Será traidor...

    ¡Un saludo! Y ¡hasta la próxima! ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola.
      Gracias por todos los elogios. Sí absorben su alma. Sí porque la Resistencia cada vez es más fuerte. El infiltrado. Jeje. El Traídor disfrutará con esta misión donde intentará llevar a cabo su venganza. Saludos. Besitos.

      Eliminar
  4. La conversión ha sido genial. El capítulo bueno.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Miguel.
      Gracias. Me alegra que te haya gustado la conversión y el capítulo.
      Saludos.

      Eliminar