viernes, 1 de agosto de 2014

Capítulo 11 de Las Crónicas de Érdwill 1





MAYORÍA DE EDAD


      Érdwill había logrado un gran progreso junto con Ailyn. Hacía ya tres semanas que comenzó su entrenamiento al estilo érdaag, y había mejorado mucho desde entonces. Además, había hecho una gran amistad con Única, su unicornio, con la que parecía compenetrarse perfectamente. Con todo, su relación con Ailyn seguía prácticamente igual, pues disponía de poco tiempo libre, y aunque pasaban mucho tiempo juntos, sólo habían conseguido aumentar su confianza y su respeto el uno por el otro. Pero eso no era lo que Érdwill quería. Él sentía hacia Ailyn algo más profundo e intenso que todo eso, pero ella no mostraba ningún indicio al respecto. De todos modos, Érdwill sabía que debía estar concentrado única y exclusivamente en su entrenamiento. 



Antes de todo esto, cuando Érdwill sólo llevaba cinco días en Dawk y tan sólo dos días de entrenamiento con Ailyn, llegó al pueblo un yózak, de esos que vivían fuera, en cualquier rincón de Rhamnia. Se hacía llamar Drówdak. 
Nadie lo conocía de nada, o por lo menos, no lo recordaban. 
Drówdak estaba tranquilo. Sabía que nadie lo descubriría, porque había cambiado mucho físicamente. Ya no se parecía en nada, al chico que expulsaron de aquel pueblo. 
Con todo, Drówdak desde aquel momento en que fue expulsado, cambió su nombre, Kádword, por el de ahora. Que no era otro, sino su nombre al revés. 



Érdwill había quedado aquél día con su abuelo Euferión. Según le dijo, debía ser algo importante, porque le insistió en que no faltara ni se retrasara a la cita. 
Aunque acudió puntual, su abuelo todavía no había llegado. Pero no se hizo esperar… 
Venía acompañado de un joven yózak. Érdwill se fijó enseguida en aquél muchacho. Seguramente, lo que su abuelo iba a decirle, tenía que guardar relación con aquél chico. 
El joven yózak debía ser algún año mayor que él, porque ya tenía las manos tatuadas, señal que había cumplido la mayoría de edad. Sin embargo, era extremadamente atractivo. Tenía un aire misterioso e interesante, y una intensa mirada calculadora. Sólo con verlo, se intuía que era sumamente inteligente. 
-Hola -saludó Euferión a su nieto-. Veo que has sido puntual. Verás, este es Bróly. 
-Hola -dijo el joven yózak, con una sonrisa en su cara, mientras le ofrecía su mano como saludo. 
-Hola, soy Érdwill -le dijo éste, mientras le estrechaba la mano. 
-Debes saber que de hoy en adelante comenzarás con tu entrenamiento yózak. Seguirás dedicándole un par de horas cada día al entrenamiento érdaag, pero el resto del día aprenderás magia. Bróly, que fue mi discípulo de los diez a los dieciocho, y que ahora es discípulo de Eléniak, tan solo te iniciará en los aspectos más elementales de la magia. 
-De acuerdo. Estoy deseando aprender magia -le dijo Érdwill a su abuelo. 
-Bueno, os dejo solos -se despidió Euferión. 



Érdwill recibió entonces de Bróly una túnica de color azul. 
-Póntela, quiero verte con ella siempre que asistas a mis clases -le dijo Bróly. 
-¿Por qué la tuya es de color negro? -le preguntó Érdwill. 
-Debes saber que los magos yozaks se diferencian por el color de su túnica. Los “iniciados” en la magia como lo serás tú, o como los que estudian magia yózak de los diez a los dieciocho años, llevan la túnica azul. Los “aprendices” somos todos los que estudiamos magia desde que cumplimos la mayoría de edad hasta que nos convertimos en magos, y llevamos la túnica negra. Y los magos como tu abuelo, llevan la túnica violeta. 
-Entonces… ¿por qué Eléniak no lleva ninguna de las tres túnicas, sino una de color blanco? 
-Porque él no sólo es un mago, sino que también es un archimago. 
-¿Qué hay que hacer para llegar a ser archimago? 
-Superar la prueba final de una de las torres de hechicería. Existen tres en toda Rhamnia. Una en cada continente. La Torre de Vólund, en Bravya, el continente de los enanos; la Torre de Árbor, que se encuentra aquí en Jergón, el continente de los humanos; y la Torre de Yaiba, la mejor escuela de magia, en Yaiba, el continente de los elfos. 
Como sabes, nosotros los yozaks hace mucho tiempo vivíamos en el continente de los elfos. Eléniak por aquél entonces debió superar el examen del agua de la Torre de Yaiba. Por eso lleva esa túnica. 
Érdwill tras la larga explicación, no supo que decir. Pero se imaginó estudiando algún día en la Torre de Yaiba. 
En ese momento, llegó Imela con el unicornio de Bróly, llamado Grúnik, y con Única, la unicornio de Érdwill. 
-Gracias hermanita -dijo Bróly. 
-¿Es eso cierto? -preguntó Érdwill mirando a Imela. 
-Sí, lo es. 
Érdwill se fijó en ambos. Eran muy parecidos; pero en realidad todos los yozaks lo eran. Todos tenían el pelo negro y liso, la tez algo pálida, los ojos violeta (al igual que la pintura de sus uñas, labios y parpados), y eran muy atractivos. Imela llevaba como él, una túnica azul; pero por lo demás era muy parecida a su hermano. Bróly llevaba el pelo a media melena. El flequillo negro azabache le caía hasta los pómulos, a ambos lados de la cara. Por detrás, no lo llevaba demasiado largo, sino cortado a capas, y algo más largo y ondeado hacia arriba, en la parte del cuello. 
Imela enseguida se marchó, y los dejó solos junto a los unicornios. 




Durante el tiempo que Drówdak llevaba en Dawk, había sentido cierta nostalgia al recordar lugares y situaciones. En cambio, no le sucedía lo mismo con sus habitantes; sobretodo, con Euferión y Eléniak. 
Nunca olvidaría que Euferión era el padre de Lana. Ni… que tanto Eléniak como él fueron quienes lo expulsaron de Dawk. 
Pero él venía con una misión… así, que se centró en ella. 
Se puso al tanto de todo sobre el muchacho de la profecía. 
Cuando supo que era Érdwill, lo observó con detenimiento y descubrió que era cierto lo que Cónnor suponía. Era el muchacho que habían creído muerto; era el guézlaad de la profecía. 
De modo, que se puso en contacto con Cónnor, gracias a su magia. Con un conjuro, hizo que su imagen apareciera en la tienda donde se encontraba el líder del ejército dámned. 
Drówdak se encontraba físicamente en Dawk, pero su imagen, algo difusa, se hallaba también con Cónnor, que podía ver sus movimientos, y oír sus palabras. 
-Señor, tengo algo importante que decirle. 
-Has tardado bastante. Ya pensaba que te habían descubierto. 
-No creo que lo hagan. Nadie aquí, sospecha de mí. No obstante, estoy siendo discreto y muy precavido. 
-¿Qué tienes que contarme, Drówdak? 
-Señor, tenía mucha razón. Sus sospechas eran ciertas. El chico de la profecía aún vive. Se llama Érdwill, y está siendo instruido por los erdaags, y creo que los yózaks también piensan iniciarlo en la magia. 
-Estás haciendo un buen trabajo Drówdak. Sigue así. Vigila a ese chico, y sigue descubriendo las intenciones que tienen en Dawk... Y si tienes alguna noticia nueva, no dudes en avisarme. 
-De acuerdo, señor. 
-Puedes retirarte. 

La imagen de Drówdak desapareció al instante de la tienda de Cónnor. 




Érdwill y Bróly montados en sus unicornios dieron un paseo por el Bosque de Yélmax. El joven yózak estuvo explicándole durante un buen rato lo importante que era un unicornio para un yózak. Ellos recibían la magia a través de sus unicornios. Cuanto mayor era la conexión entre ambos, mayor era la magia que el yózak podía desarrollar. 
-Érdwill, quiero que lo comprendas bien. Un mago yózak puede aprender la magia en los libros, o gracias a su maestro, pero no podrá utilizar todo lo que ha aprendido, si la conexión con su unicornio no es lo suficiente fuerte; porque no tendrá el poder necesario para desarrollar la magia que ha aprendido. 
-Creo que lo he entendido muy bien. Pondré todo de mi parte para que Única y yo nos llevemos muy bien. Además, creo que será muy fácil. ¿No es así, Única? 
-No te preocupes por eso. No te elegí al azar. Si te escogí a ti, era porque sentí esa conexión en cuanto noté tu presencia. Nosotros, los unicornios, tenemos un sexto sentido con el cual sabemos cuándo existe esa conexión. 
Luego, Bróly le hizo entrega a Érdwill de un libro. 
Él que sabía leer gracias a su tío Thom, dirigió su mirada hacia la portada, y vio que ponía: “Magia yózak para iniciados” 
-Quiero que para cuando nos volvamos a encontrar, te hayas leído la primera lección. 
-De acuerdo. Estoy deseando echarle un vistazo. 
-Me ha encantado conocerte, Érdwill. Espero poder ayudarte todo lo posible. Ahora, creo de veras que la profecía puede cumplirse. 
Ambos se dieron un abrazo y se marcharon en distintas direcciones con sus unicornios. 
-Aunque es algo misterioso, me cae bien ese chico. Se hace querer. Es un chico simpático -comentó Érdwill con Única. 
-Aprende todo lo que puedas de él. Ese chico tiene un gran potencial para la magia. Lo he notado enseguida. Además, su unicornio Grúnik, no es un unicornio cualquiera; desciende de Eréther, el que antaño fue el Señor de los Unicornios. 
-Aprovecharé cada una de sus clases. Estate tranquila. 




Érdwill y Única llegaron al lugar de entrenamiento con Ailyn. 
-¿Cómo te ha ido en tu primer día con Bróly? 
-Bien. Sólo hemos estado hablando. Bueno… además me ha entregado esta túnica azul y este libro. 
-Aunque resultas interesante con esa túnica. Te parecerá algo incómoda e inapropiada en mis clases. 
Érdwill no lo dudó… en un instante se despojó de la túnica, y se puso la ropa érdaag. 
-Ya estoy preparado. 
-Érdwill, de ahora en adelante dejaremos el entrenamiento que has realizado y dedicaremos nuestras clases a practicar juntos. Lucharás conmigo todos los días. 
Ambos disputaron un combate que no duró mucho. Aunque Érdwill había mejorado muchísimo desde el enfrentamiento que tuvieron antes de su entrenamiento, Ailyn le venció; pero tuvo que esforzarse para lograrlo. 
-Parece que me queda mucho por mejorar -Érdwill parecía abatido, al decírselo a Ailyn. 
-Al contrario, Érdwill. Has mejorado muchísimo. Es sólo nuestro primer combate tras tu entrenamiento. Verás que con la práctica lucharás mucho mejor en pocos días. 
-Si tú lo dices -Érdwill dedicó a Ailyn una mirada de agradecimiento. 
-Claro. Confía en mí. 
Érdwill se retiró a descansar, una vez acabó el segundo entrenamiento que tuvo aquél día. 
Tras comer un poco, decidió abrir el libro que Bróly le dio, y leer la primera lección. 
Pero Érdwill terminó durmiéndose. Mientras lo hacía soñó que practicaba junto a Bróly lo que había leído en la primera lección. Todo lo que intentaba en el sueño le salía mal, con que terminaba desanimándose. 





Al día siguiente despertó con un pensamiento… 
…no servía para la magia. 

Cuando acudió a la clase de Bróly, éste le explicó la lección y luego la practicaron. Érdwill descubrió que estaba equivocado. Tenía aptitudes para la magia, y las logró descubrir gracias a que Bróly era muy buen maestro. 
Pasaron los días… y Érdwill terminó ambos entrenamientos. 
En el entrenamiento érdaag, Érdwill logró alcanzar el nivel de lucha de Ailyn. En sus últimos combates, ambos terminaban exhaustos, porque ninguno de ellos vencía. 
Con Bróly aprendió lo esencial de la magia yózak; y según éste, su abuelo Euferión, y el propio Eléniak, había logrado mucho en muy poco tiempo. 
Ahora que había terminado su preparación, había llegado el momento de tatuarse las manos. Este rito se realizaba en Dawk con todos aquellos que terminaban la preparación a la que tenían que someterse hasta tener los dieciocho años, edad en la que alcanzaban la mayoría de edad. 
Érdwill ya había cumplido los dieciocho cuando luchaba como gladiador. Justo antes de participar en el gran torneo que se celebró en el Coliseo, en el que venció en la final de espada. Debería haber realizado su preparación antes de cumplir esa edad, pero no pudo hacerla, ya que durante ese tiempo no se encontraba en Dawk. 
Normalmente, a los erdaags, una anciana érdaag le tatuaba ambas manos; y con los yozaks, otra anciana yózak hacía lo mismo. Como Érdwill era un guézlaad por cuyas venas corría sangre tanto de yozaks como de erdaags, cada una de las ancianas le tatuó una mano distinta. De modo que cuando terminaron, ërdwill tenía en una mano los tatuajes tradicionales erdaags, y en la otra, los tatuajes propios yozaks 
Todos habían asistido al ritual que proclamaba a Érdwill mayor de edad, según la cultura Dawk. 
Eléniak, orgulloso del muchacho, se dirigió hacia él con el gesto serio, y le dijo: 
-Érdwill, mañana quiero que vengas a verme a esta misma hora. Tengo algo importante que decirte -a continuación, Eléniak dirgió su mirada hacia Ailyn y Bróly-. También quiero que vengáis vosotros. Es algo que os incumbe a los tres. 





Al día siguiente, a esa misma hora, allí estaban Érdwill, Ailyn y Bróly. 
No sólo los esperaba Eléniak, junto a él se encontraban Euferión y Thomas. 
El anciano archimago tenía, debido a su vejez, una constitución algo más enjuta de lo normal en un yózak. No obstante, era de mediana estatura. Sobre los hombros le caía semejando a una cascada, un largo pelo lacio, fino y débil, de color blanco algodón. Bajo sus pobladas cejas, sus pequeños ojos violetas escondían una mirada que resumaba sabiduría. Y su boca, de finos labios del color de sus ojos, se perdía en una barba larga, aunque escasa y decrépita, que hacía juego con el color de sus cabellos y sus cejas. 
El agradable archimago se acercó a los chicos apoyándose en su bastón mágico… 
Bróly era el que mejor lo conocía de ellos. Siempre tenía un aire melancólico. Se podría decir que añoraba su tierra natal, algo comprensible, pues era el único yózak nacido en el continente de Yaiba que aún vivía. 
Sabía que el archimago no malgastaba su tiempo hablando. En verdad, lo dedicaba a encerrarse en sus libros y perderse en ellos. Pero cuando hablaba, sus palabras siempre eran sabias y sensatas. 
Cuando Eléniak se encontró lo suficiente cerca de ellos como para que lo oyeran con suficiente claridad, entonces, con su frágil y pausada voz, comenzó a hablar. 
-El motivo de esta reunión, es que ha llegado el momento de actuar -Érdwill lo miró con gesto interrogante. 
-¿Quiere decir que es el momento de que cumpla la profecía? 
-Tranquilo muchacho, todo llegará. Aunque has sido preparado, no es suficiente. Hace falta mucho más que eso para derrotar a Éomerd. 
-Perdone mi atrevimiento -lo interrumpió Bróly, con mucho respeto (los yozaks eran muy considerados; razón por la cual nunca se atrevían a poner en duda la palabra de un túnica de grado superior, o de una persona mayor a ellos)-, pero, ¿cómo piensa actuar? No somos lo suficientemente poderosos para atacar a Éomerd. Incluso, si nos uniéramos a La Resistencia, tendríamos muy pocas posibilidades contra sus ejércitos. 
-Éomerd no es invencible. El antiguo tirano era un guézlaad semejante a él, y fue derrotado. Se dice que lo consiguió otro guézlaad, y que por sus venas corría sangre frígida y elfa. Pero lo consiguió gracias a una espada, La Espada Sagrada. 
-Entonces, dinos donde se encuentra esa espada legendaria. Iremos a por ella, y derrotaremos a ese tirano -dijo la valiente Ailyn, con un gesto de rabia. 
-No es tan fácil. No sabemos dónde se encuentra -Érdwill perdió la confianza de vencer, al momento-. Según mis conocimientos… las únicas pistas que existen sobre La Espada Sagrada, son tres manuscritos. 
Cada uno de ellos se encuentra en la biblioteca de una torre de hechicería distinta. Ese es el motivo por el que estáis aquí los tres. 
Cada uno de vosotros tendrá que ir a una torre, y leer el manuscrito que allí se halle. Después, según los que estos digan, así actuaréis para encontrar la espada. Eso sí, no parad hasta encontrarla, porque es nuestra única posibilidad. 
-¿Y… cuando partimos? -preguntó Bróly. 
-De inmediato. No debemos perder tiempo. Preparad lo que necesitéis, y partid enseguida. 
Los tres chicos salieron de la reunión para coger todo aquello que iban a necesitar. 



Drówdak, en ese momento, apareció de la nada, y vio como los chicos se marchaban. Había estado espiando la reunión, oculto bajo una capa de invisibilidad. 
-Esto le interesará mucho a Cónnor. Debo de informarlo de inmediato. 
Drówdak también se retiró del lugar. Buscó un sitio seguro, y se dispuso a realizar el hechizo con el que se aparecía ante Cónnor. 
Pasaron tan sólo unos segundos… cuando el yózak apareció frente al dámned. 
-Señor, tengo algo importante que decirle -comenzó diciéndole Drówdak. 
-Adelante. Habla. Soy todo oídos -insistió Cónnor. 
-El muchacho de la profecía ha terminado su preparación -dijo el mago. 
-Es un dato importante, pero si no me equivoco, tienes algo más que decirme. ¿No es así, Drówdak? -preguntó, esperando con impaciencia a que el dámned hablara. 
-Así es. Eléniak ha decidido actuar -admitió el mago. 
-¿Aún vive ese viejo? Lo recuerdo muy anciano. Y ya han pasado dieciocho años -manifestó, algo extrañado Cónnor. 
-Verás… Eléniak no es un yózak cualquiera. Es un archimago. Ya sabes que estos envejecen muy lentamente, gracias a su magia. Eléniak puede estar muy viejo, pero su mente aún es muy lúcida -explicó Drówdak muy bien, pues él mismo era un gran mago. 
-Seguro que ese Eléniak ha pensado algo para poner nervioso a nuestro señor -dedujo el dámned, pensativo. 
-Lo que en realidad pretenden es encontrar la Espada Sagrada. Para ello, va a enviar al chico de la profecía, a un mago yózak, y a una muchacha érdaag a cada una de las torres de hechicería. Según Eléniak, allí se encuentran unos manuscritos relacionados con la Espada Sagrada. 
-Bueno. Por el momento, no nos tiene que preocupar -dijo Cónnor. 
-Yo no estaría tan seguro. Aunque son muy jóvenes, esos muchachos prometen mucho. Y si dan con alguna pista sobre esa espada, entonces… sí tendríamos motivos para preocuparnos. Esa espada fue el arma que derrotó al antiguo señor oscuro. 
-Ya veo -comprendió Cónnor, enseguida-. Son tres, y tú sólo uno… Quiero que sigas a Érdwill. Lo vigilarás, e intentarás evitar que se haga con La Espada Sagrada. Pero, no intentes matarlo. Antes, nuestro señor debe saber todo lo que me has estado contando. 
-Cómo puede que ya estén preparados para partir. Voy a retirarme antes que sea demasiado tarde para seguir al muchacho. 
Poco después, la imagen de Drówdak se había desvanecido. Cónnor, en unas horas preparó todo para poder ausentarse. Dejó al sargento Yáschival al mando de su ejército. Y, le dio instrucciones de unirse al capitán Vlásdar, si los rags recibían ayuda de los gigantes. 
Después, subió a su montura, la espoleó, y el fire-eyes salió a galope, en dirección a Illrion. 
En Dawk, tres muchachos partieron hacia la que iba a ser una gran aventura. No sabían, que tras ellos, los seguía un yózak que pertenecía al bando enemigo. 
Durante un breve trayecto, marcharon juntos, pero llegó el momento en que uno ellos, Bróly tenía que tomar una dirección distinta; y, no sabían si iban a volverse a ver. Así que, se desearon suerte. Después, tuvieron una despedida algo emotiva. 
Bróly se dirigiría a la Torre de Yaiba, en el continente de Yaiba, el continente de los elfos. Ailyn y Érdwill seguirían juntos hasta cruzar El Paso de Árbor. A partir de allí, Ailyn se dirigiría a la Torre de Árbor, muy cerca de aquél paso, en el mismo continente donde se encontraban, Jergón, el continente de los humanos; y Érdwill, a la Torre de Vólund, en el continente de Bravya, el continente de los enanos.




*AUNQUE EL LIBRO TIENE 35 CAPÍTULOS EN EL BLOG NO PONDRÉ MÁS, SI QUERÉIS SEGUIR LEYENDO ESTA HISTORIA, TENDRÉIS QUE ESPERAR A QUE PUBLIQUE EL LIBRO.

6 comentarios:

  1. buenos dias!! me ha encantado el cap! alfin reaparece mi querido erdwill, wuooo que bien, que esta aprendiendo magia, espero que sus avesturas terminen satisfactoriamente con la dicha espada!! que bien que isisera la sermeonia de esa forma con sius dos culturas entrelasadas y que pasa con ese espia!!! oh! no! exelente cap! animo!!

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  2. Gracias Maria. Por fin has podido leer algo de tu personaje favorito, jaja. En el próximo también sale, y seguro te gustará tanto como este o más. Una pista sobre el siguiente capítulo... es muy divertido y romántico.

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  3. T-T Jooo... me he quedado con las ganas de ver cómo continuaba el capítulo 10... ¡Una batalla así no se ve todos los días!

    Pero ha sido interesante. Por fin se ponen en marcha, ¿eh? ¡Ya están preparándose para ir en busca de los manuscritos! :D Me pregunto cómo será la Espada Sagrada y lo poderosa que será...

    A esperar me toca...
    ¡Un saludo! ^^ Y, si puedo, más tarde ¡¡me pongo con el 12!! ;)

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  4. Hola Carmen.
    Pues acostumbro a hacer eso en mis libros. En éste las distintas historiase se suceden cada cuatro capítulos. Es un truco que utilizó como escritor para que los lectores quieran seguir leyendo hasta llegar donde continua lo que les gustó, y así sucesivamente.

    Hasta ahora has leído 11 capítulos. Éstos eran el inicio, con el 12 comienza el desarrollo. Ahora mismo no recuerdo a partir de cuál comenzaba el desenlace.

    Saludos.

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  5. Respuestas
    1. Gracias de verdad. Tu valoración es muy importante para mi, porque tienes talento, y te respeto mucho como escritor.
      Saludos amigo.

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