viernes, 20 de febrero de 2015

Capítulo 37 de Dragonstones 1







Dos años después...



EL CÓNCLAVE DE TÚNICAS BLANCAS


   Sí, habían pasado dos años desde “La Batalla de Las Praderas de Sunesti”.

La situación, desde entonces, había cambiado mucho…



Hace más de tres años, Ízmer envió a las arpías a robar los huevos de los dragones. Luego, los túnicas negras, gracias a la magia negra, lograron algo terrible…

…lograron, que de aquellos huevos no nacieran crías de dragón, sino draconianos.

Ahora, esos draconianos se habían hecho adultos… y aunque tenían una base, Draconia, junto a Los Tres Volcanes, que ahora se llamaban Volcanes de Draconia; muchos de los reinos del este ahora estaban bajo su yugo.
En el oeste las cosas no eran muy diferentes, pero temían el rumbo que estaba tomando la situación.
Nuestro grupo de heroes seguía en Longoria, el reino más importante de Shakával, exceptuando a Isilion y Mialee que vivían en Silvanya, y a Láslandriel e Ilene que habían vuelto con los suyos a la isla de Cesglan.


      En el palacio real, Mónckhar había mandado llamar a Silvan.

 -Hola. He venido en cuanto me ha sido posible.
 -No te disculpes, Silvan. Entre nosotros hay confianza. Ahora que estás aquí te diré que según mis últimos informes los draconianos están sometiendo más reinos de los que creíamos.
El Rey tenía un mapa desplegado sobre una gran mesa sobre el cual señaló los distintos reinos que posiblemente ya estuviesen dirigidos por los draconianos.
 -No creí que la situación estuviese tan mal -declaró el general.
 -Es aún peor. A los reinos sometidos por los draconianos hay que añadir los pueblos como Prásgar, Káslav y Sunesti que ya estaban bajo dominio de los guerreros del caos, y todas las tierras que pertenecen a las fuerzas del mal.
 -Está en lo cierto. Ese condenado elfo oscuro tiene a muchas criaturas a su servicio. Pero no todo está perdido. Nosotros tenemos La Piedra Multicolor y dos de las Dragonstones. Podemos averiguar el paradero de la siguiente piedra y conseguir la ayuda de los dragones.

El Rey se acercó entonces hasta un pedestal con nueve cavidades. En el centro se encontraba La Piedra Multicolor, y en dos de las ocho cavidades que la rodeaban estaban las Dragontones verde y azul.
 -Ya lo hemos averiguado, Silvan.
 -¿Y…?
 -Nunca la conseguiremos. Se encuentra en los volcanes junto a la base de los draconianos. Si ellos no la han encontrado ya, pronto lo harán. Y por supuesto, no nos vamos a meter en la boca del lobo para encontrarla.
Si te he mandado llamar es para decirte que debido a esta situación y el escaso número de soldados del que disponemos, debemos reclutar soldados. ¡No me importa como lo hagas, pero consígueme un ejército con el que poder defendernos de esas criaturas!
 -De acuerdo. Aunque necesitaré tiempo, reuniré ese ejército.


      Horas más tarde, Silvan tomó una decisión y se la hizo saber al rey. Poco después, un pregonero se presentó ante los habitantes de Longoria, y les dijo:
 -Por orden de su majestad, el Rey Mónckhar… el general del ejército longoriano, Silvan, busca nuevos soldados que reclutar para el ejército de Longoria. Podrá presentarse todo varón mayor de edad que pertenezca a uno de los siguientes reinos: Longoria, Mirania, Lándorf, Búrds, Váyonned y Lipos. Todo aquél longoriano que se presente, sus familias no tendrán que pagar impuesto alguno, nunca más. Si aún no es padre de familia, no lo hará en el futuro… si llegase a formar una.
Los que pertenezcan a los demás reinos, además de beneficiarse de todo esto, se les entregará veinticinco sacos de trigo.

Una vez terminó su pregón, uno de los seis caballeros que lo acompañaban se retiró a repartir por las tabernas y los distintos gremios pergaminos del pregón, que eran fijados con clavos en las distintas puertas. Los otros cinco jinetes salieron de la ciudad a repartir los restantes pergaminos por los demás reinos.



El Rey Mónckhar no sólo había hablado con su general. Antes, justo después de averiguar el lugar donde se encontraba la Dragonstone roja, estuvo hablando con Eléndil.
El líder de los túnicas blancas le confirmó al rey la veracidad de los informes que le habían llegado. Además, el mago le prometió por su parte, reunir a los túnicas blancas en un cónclave.



Tres días después, el momento había llegado. Magos provenientes de todos los rincones de Shakával, y que vestían la túnica blanca, se habían congregado en La Gran Universidad de La Hechicería; que existía en Longoria, desde tiempos inmemorables.
Tras saludar a sus amigos y recordar viejos tiempos en los jardines de la universidad, todos se adentraron en ella y se reunieron en un gran auditorio.
 -Queridos amigos, me alegro mucho de volver a veros a todos.
Como sabéis, celebrar un cónclave no es algo habitual. No os mando llamar, si el motivo no es importante.
Muchos de vosotros ya sabréis porqué os hecho venir, o sospecharéis algo. De todos modos, expondré el tema tanto para unos como para otros.
Seguro que habréis oído hablar de los draconianos -afirmó Eléndil.
 -Sí, esas terribles criaturas son la comidilla del gremio-dijo un mago de piel oscura de unos cuarenta años, proveniente del reino de Téstad.
 -No son criaturas aportadas por ningún dios. Son abominaciones de la naturaleza, creadas por la magia negra de los túnicas negras -recriminó un mago anciano, de una larga barba blanca.
 -He oído decir, que han sido creados a partir de los huevos robados a los dragones -aportó un mago del reino de Kalienon.
 -Todos estáis en lo cierto. Pero no sé si sabéis que esas criaturas se están extendiendo por los reinos del este, sometiéndolos.
 -Podemos defendernos de ellos, con la ayuda de los dragones -afirmó una maga a la que Eléndil conocía muy bien, llamada Edna.
 -Eso ya no es posible. La Dragonstone roja se encuentra en su territorio -le hizo saber su líder.
 -Entonces… ¿qué podemos hacer? -preguntó el mago proveniente de Téstad.
 -Sí, ¿qué podemos hacer? -volvió a preguntar otro.

Entonces, el cónclave se volvió un nido de avispas. Todos veían problemas y ninguno aportaba una solución.

 -¡Silencio! -se quejó Eléndil.
Aunque algunos se callaron, otros siguieron discutiendo.
 -¡He dicho silencio! -volvió a insistir el líder de los túnicas blancas.
Esta vez, aunque con desagrado, las voces fueron apagándose.
 -He pensado, que quizás deberíamos pedir ayuda a los túnicas grises.
 -Aunque Bermelión aceptara ayudarnos, no sería bastante. Yo creo, que si consiguen la ayuda de los dragones rojos, sólo podríamos hacerles frente con armas mágicas. Es nuestra única oportunidad -propuso la maga Edna.
 -¡Insensata! ¡Eso es imposible! -expresó un mago del reino de Mirania.
 -Calma señores -pidió Eléndil con mesura-. No quiero contradecirte, Edna… pero lo que apuntas sería incluso más peligroso. Esas armas, sólo se hayan en un mausoleo… …El Mausoleo de La Orden de Los Caballeros de Dragón… y este mausoleo se encuentra en el cementerio de dragones, el lugar donde tiene su cubil Ilrahtala.
 -Ya sé que es un suicidio, pero es la única oportunidad que tenemos.
 -Bien, amigos, si estáis de acuerdo, propongo dejar la decisión de ir a buscar las armas mágicas en manos del rey; y en lo que respecta a Bermellón, seré yo mismo quién vaya a visitarlo.
Llegados hasta ese punto, no tenían mejores opciones. De modo, que todos estuvieron de acuerdo con la sabia decisión de su líder, dándose por terminado el cónclave.


Lana se encontraba en La Gran Universidad de La Hechicería esperando a su maestro. Ella aunque ya dominaba el arte del ilusionismo tanto como él, pues ya había podido alcanzar el nivel tres (magia avanzada); no podía asistir al cónclave, ya que aún no había conseguido ninguna túnica… y cuando lo hiciese, sería la túnica gris, pues el ilusionismo era magia neutral; no pertenecía ni a la magia blanca, ni a la negra.
En lo referente a su situación con Silvan, la relación se había consolidado mucho durante estos dos años. Eran una relación basada en el amor, el respeto y la confianza. Ambos eran muy felices juntos.

Por fin Eléndil, su maestro, apareció ante ella.
 -¿Qué tal ha ido el cónclave? -le preguntó Lana.
 -Como es habitual.
Querida alumna, cuando nos reunimos los magos… las decisiones que tenemos que tomar, nunca son fáciles.
 -Y… ¿cuáles habéis tomado?
 -Sólo dos. Una creo que no te afecta, así que, lo sabrás a su debido tiempo. En lo que concierne a la otra, creo que sí.
Tengo que ausentarme durante un tiempo. Debo realizar un viaje. Acudiré a visitar a Bermelión, el líder de los túnicas grises, al que en un futuro tu rendirás cuentas. Durante mi ausencia, quiero que vayas a visitar a una amiga llamada Edna, que vive en el bosque de half. Le he pedido que te enseñe ilusionismo, y ha aceptado de buen grado.
 -Pero yo nunca he tenido otro maestro que no seas tú. Además, ¿por qué no puedo acompañarte? -protestó la maga.
 -El viaje que debo hacer, debo hacerlo solo. Represento a los túnicas blancas, y debo acudir ante Bermelión como tal. Sólo podría acompañarme algún colega mío, porque visten la túnica blanca. Pero prefiero ir solo. Tu no podrías acompañarme, pues no vistes túnica alguna, y cuando lo hagas, será la gris. Además, el bosque de ignion es un lugar muy peligroso.
En lo relativo a Edna… he de decirte Lana, que yo ya no puedo enseñarte ilusionismo. Tu ya eres tan buena como yo. En cambio, ella si puede hacerlo. Es la mejor maga de ilusionismo que existe; y desea enseñarte y ser tu maestra.

Cuando oyó esto, Lana cambió de idea de inmediato. Ella siempre había soñado aprender magia, en especial ilusionismo, y nunca se había puesto límites.
 -De acuerdo. Iré a aprender ilusionismo con Edna. Por cierto, ¿cuándo puedo ir?
 -En cuanto desees.

 -Iré dentro de unos días. Mientras que no inicies tu viaje, quiero estar contigo el máximo tiempo posible.

6 comentarios:

  1. Así que la siguiente Dragonstone se encuentra justo en las narices del enemigo... Me suena a que una gran aventura comenzará pronto y a lo lejos se vislumbra una gran batalla. Ya quiero ver a los draconianos combatir. Seguro que son muy fuertes y peligrosos.

    También me encantaría saber cómo son esas armas mágicas que están en el Mausoleo de La Orden de Los Caballeros de Dragón. Apuesto que son tan poderosas como peligrosas. Je, je, je.

    Ahora que estoy al día con esta historia más tarde podré continuar con la de Érdwill. ¡Yuju! ¡Saludos!

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    1. Todo es como dices Nahuel.
      Gracias.
      Saludos.

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  2. Dragones rojos, que genial, parecen mucho más interesantes que los verdes y los azules... Estoy segura de que podrán hacerse con la Dragonstone en seguida :D
    Yo quería ver cómo habían crecido los enanos... y la relación de Lana y Silvan.
    Los draconianos molan.
    Saludos.

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    1. Sí, son mas chulos, y diferentes.
      En cuanto a la dragonstone, ya se verá...
      Todo a su tiempo.
      Sí, son chulos, y peligrosos.

      Saludos.

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  3. ¡Hola de nuevo! Ya estoy de vuelta ^^ (Ya no puedes matar a ningún prota o te las verás conmigo... XD)

    Uuuhh... Ahora toca la dragonstone roja. Si no recuerdo mal, ya salió un dragón rojo, no? uno que les atacó (aunque puede que me esté liando...) Y no lo van a tener nada fácil. Porque no veas con los draconianos de las narices, ya se han apoderado de un amplio territorio. Los malos ganan terreno de nuevo.

    El cónclave me ha gustado mucho :) (Ostras, qué mal ayer, mira que poner a Silvan con Eléndil de pareja XD qué yuyu... Ya se me ha grabado, eh? Lana, es Lana) Y parece que una de las posibles soluciones a su problema será utilizar las armas mágicas. Lo malo, que he visto en google+ el nuevo capítulo que has colgado y se llama "cementerio de dragones" T-T Y eso significa...

    Bueno José, pues por hoy lo dejo. Ya me pasaré por tu rincón otro día :)

    ¡Besitos de buenas noches! Que descanses (yo soñaré con dragones :P )

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    1. Jeje. Te prometo que el próximo capítulo por lo menos, no.
      Sí, recuerdas bien.
      No, no lo van a tener fácil. Van a contracorriente.
      Gracias. El cónclave está muy chulo.
      Jeje. Parece que sí se te ha grabado. LANA.
      Sí, ese es el último capítulo que colgué, pero mejor no saques conclusiones precipitadas.
      Cuando quieras
      Besos.
      Gracias. Lo mismo digo.
      Y yo con el Hades... Jeje

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